La Artesanía III (continuación…)
Viernes, Febrero 27th, 2009¿Últiles decorativos o para uso diario?
A medida que fueron apareciendo en el mercado los útiles necesarios para el desarrollo de la vida doméstica a un precio asequible y que las economías familiares fueron permitiéndose adquirirlos, las piezas artesanas han pasado a convertirse, en gran parte, en objeto de decoración y coleccionismo. A partir de los años sesenta, debido a un mayor conocimiento del sector y a la valoración cultural y social que del mismo se hace, la artesanía canaria ha adquirido un gran protagonismo. La difusión realizada en los últimos tiempos ha contribuido, sin lugar a dudas, a que cada día sean más los que saben apreciar y amar las obras que nacen del ingenio del pueblo y de la habilidad de sus manos.
La Madera
La artesanía también se ve plasmada en la arquitectura popular de las Islas, en sus fachadas geométricas y frescos patios interiores, donde abunda la piedra, que complementada con la cal y sobre todo la madera, en especial la tea, se convierten en puertas, ventanas, balcones, celosías y artesonados rústicos o finamente trabajados y que resisten el paso de los años, para dar constancia de una laboriosidad realizada en la búsqueda de soluciones prácticas con sentido artístico, que son una constante en todas las construcciones tradicionales.
Pero no quedó ahí el papel preponderante de la madera, que reforzada en ocasiones con el metal, abasteció a los habitantes de las islas de elementos para el propio trabajo artesanal, para el uso personal o para las carretas, medidas agrarias, instrumentos musicales, aperos, muebles varios, barcos de pesca y mercantes, útiles domésticos, barricas para vino o ron, lagares, cachimbas, chácaras y tambores, herramientas, juguetes y otros muchos elementos elaborados con madera. Aparte de una pretensión utilitaria de la misma, el artesano ha tenido siempre una intención estética que ha dado lugar a las existencia de oficios complementarios de la carpintería como la “talla”, la taracea, el dorado y el barnizador a muñeca, entre otros, que han contribuido a la creación de piezas singualres. Abundan en ellas los motivos geométricos de líneas rectas y curvas en un sinfín de composiciones de inspiración mudéjar, de las que destaca el denominado “picadillo canario”, presente en cofres, joyeros, cajas de puros, arcones, portacuchillos, marcos, talleros y muebles.
La Cestería
Con técnicas importadas de otras latitudes, unidas a las heredadas de la población prehispánica, se desarrolla uno de los oficios más antiguos del mundo, la particular y variada cestería canaria, realizada en palma, castaño, membrillo, mimbre, tagasaste, moral, caña, afollado, escobón, centeno, anea o pírgano de las palmeras, que dio solución a las necesidades de envases, piezas de ajuar, serones, nasas, tambores de pesca y toda una serie de objetos que han demandado las faenas agrícolas y pesqueras.
Se denomina cestería mayor a la elaborada por hombres a base de grandes urdimbres de gruesas varas fuertes y resistentes a fin de obtener recipientes de larga durabilidad, pese a estar sometidos a las duras labores del campo; en los que por lo general se flanquean sólo las varas de urdido, ya que las de la trama se utilizan simplemente rajadas, dando a las piezas un aspecto rústico y un colorido característico de gran belleza decorativa. Entre los materiales utilizados destacan el castaño, el mimbre y el pírgano.
La cestería menor, dedicada a generar piezas domésticas y de uso personal es practicada generalmente por mujeres, que le incorporan su impronta creativa con una sensibilidad peculiar.
El Cuchillo Canario
Junto a estas variantes se conservan otros oficios del metal, como la forja en usos de arquitectura, labranza, mobiliario, pesca y variedad de cuchillos de reconocida fama, elaborados con materiales diversos que han llegado a convertirse en verdaderas joyas por su uso y ejecución. El cuchillo canario es una de las piezas de artesanía más buscadas y más conservadas por el campesino de las Islas, antes de que apareciera su sofisticación en variantes de plata y alpaca cuya fama ha traspasado fronteras. Su elaboración consiste en un riguroso proceso, que se puede resumir en las siguientes fases: seleccionados los metales, se procede a su forjado en bruto utilizando la fragua y diversas herramientas hasta conseguir la forma deseada. Con distintas limas se realiza el ajuste para continuar con el afilado, terminación y pulido de la hoja. Para la elaboración del cabo se usan los mismos materiales metálicos que para la hoja añadiéndole diversas piezas de cuernos de toro, macho cabrío, carnero, marfil, nácar, pasta y otros materiales. A continuación, se procede a dar forma a los correspondientes casquillos, empleándose para ello los citados materiales metálicos; le sigue la realización de las “pastillas” cuadradas o circulares y de distinto grosor con la utilización del fuego. El encabado consiste en la introducción de las citadas piezas en la espiga de la hoja; y una vez colocadas se da forma al cabo, que será traspasado a un alambre en el mismo orden en que estaban para realizar las incrustaciones de los metales en cada una de ellas, formando dibujos que están en relación a la riqueza y complejidad que se quiera dar a la pieza. Terminadas las respectivas incrustaciones, se procede de nuevo a ensamblar el cabo en la espiga, y una vez ajustadas las piezas y repasadas sólo queda el pulido para rematar tan singular pieza.

El Oficio de Artesano: Los artesanos canarios, notables y reconocidos en cada isla, siguen realizando piezas que fueron claves en la vida cotidiana y hoy día, aunque hayan sido sustituidas por otras, perviven porque sus formas resultan particularmente estéticas, sensibles y armoniosas en su centenaria sencillez. Cada isla posee, sin haberlo pretendido, unas variantes artesanas que, por tradición, sofisticación de técnicas de ejecución o calidad, la identifican entre el conjunto de las artesanías que componen el amplio repertorio de oficios vigentes. Los oficios artesanos resumen todos los valores básicos y bondadosos que se esperan de una pieza: materiales seleccionados y tratados con técnicas heredadas, un proceso de producción honesto y un resultado genuino.
La Herencia Aborigen: Hoy se dispone de abundante información que permite una nueva aproximación a la prehistoria canaria y que nos la presenta como un sorprendente fenómeno de extraordinaria variedad cultural de cada isla. La vida cotidiana del aborigen canario ha dejado muestras de los utensilios usados en sus quehaceres diarios, siendo los gánigos o cazuelas de barro y arena los más abundantes, junto con los trabajos en piedra volcánica de molinos circulares y los trabajos realizados en palma.
El resto de los materiales se fabricaban en materiales diversos con técnicas rudimentarias, destacando los realizados en piedra, madera, arcilla, junco, palma, fibras, pieles, hueso y conchas marinas, que presentaban rasgos bien diferenciados en la forma en que se trataban, el tipo y la aplicación que de ellos se hacían, incluso entre las distintas comarcas de una misma isla.
Arte Popular: Hablar hoy de artesanía en Canarias, es hablar de arte popular, de las cosas pequeñas que hechas con amor y minuciosidad acabaron por convertirse en parte de la historia, leyenda, arte, cultura y tradiciones de una tierra singular, que lucha por conservar sus costumbres rurales y costeras donde las manufacturas artesanas aparecen con toda su pureza. Entre la herencia de los aborígenes y la aportación de todo un mosaico de pueblos, surge una variada y rica artesanía, que haciendo uso de las mismas materias primas da soluciones funcionales en cada uno de los rincones del archipiélago y que resuelve las múltiples necesidades cotidianas de una gente sencilla que reside por lo general en el ámbito rural, dónde manos hábiles y laboriosas repiten y crean con técnicas heredadas objetos que perpetúan tradiciones centenarias.