La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios I
Viernes, Mayo 29th, 2009A continuación hacemos un breve repaso por algunos de los aires tradicionales más conocidos en las islas:
Tajaraste: Es uno de los pocos legados aborígenes que nos queda en Canarias. Según algunos autores, el Tajaraste era una especie de pandero grande que ya empleaban los guanches en sus danzas. Actualmente, este género musical es utilizado sobre todo para acompañar danzas procesionales y rituales de Tenerife, como los bailes de cintas o los diferentes “Balies del Niño” o para otros fines como puede ser el caso de La Matanza de Acentejo. Asimismo, en la isla de La Palma y dentro de las festividades propias de Navidad, el Tajaraste está presente en diversas formas, siempre con el mismo sentido votivo al Niño Dios.
El Sirinoque: La palabra “Sirir-nek” significa “tu danza” y según atestiguan los autores que sobre él han escrito, es otro género de origen preeuropeo. El Sirinoque es una danza de similar estructura a la conocida como El Canario, tanto en la posición de los danzantes en filas enfrentadas, como en la estructura musical. Es un tema tradicional de la isla de La Palma que consta de varias partes, destacando el desarrollo de un “canto de relaciones” en medio, en el que un hombre y una mujer intercambian estrofas picarescas en cuartetas octosílabas.
El Canto de la Meda: En el canto de la Meda, cuyo ritmo y tonada nos hacen recordar ciertas reminiscencias folclóricas bereberes, intervienen dos cantadores (generalmente dos hombres) y el coro (resto de los asistentes) que canta los responderes, cada vez que uno de los intérpretes ha finalizado alguna de las improvisadas estrofas. La interpretación de la Meda requiere voz clara, mucho oído, ya que se interpreta a ritmo exclusivo de tambor, y capacidad versificadora. Los buenos intérpretes de la Meda han gozado de notable fama en la isla de El Hierro.
Ranchos de Ánimas – Ranchos de Pascua: Herencia de antiguos ritos de culto a los muertos y de las Cofradías de Ánimas, los Ranchos de Canarias fueron traídos por los primeros monjes franciscanos que llegaron a las Islas poco después de iniciado el proceso de colonización, tras la conquista de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, que es donde único se conservan. En Gran Canaria y Fuerteventura perviven bajo el nombre de Ranchos de Ánimas y siguen manteniendo romances y melodías que hacen alusíón a pasajes bíblicos y a las ánimas de difuntos. En Lanzarote, sólo se encuentran en forma de Ranchos de Pascua y están dedicados a la Navidad. El complejo organológico sobre el que se desarrolla la música de los Ranchos está basado en el uso de espadas, grandes panderos con sonajeros múltiples y guitarras, laúdes y timples, éstos últimos afinados algunos tonos más bajos de su afinación normal, sobre todo para conseguir el efecto percusivo que tiene el resto de la instrumentación.
El Baile del Vivo: Se trata de un curioso juego que encontramos como una joya folclórica de la isla de El Hierro, donde se conservan géneros tan antiguos como La Meda o el Tango. El Vivo lo baila una pareja en la que la mujer va realizando diversas muecas como arreglarse el talle, pintarse la cara, hacer carantoñas… El hombre, ligeramente encorvado, tiene que ir imitando sus gestos hasta que la mujer logre despistarle para quitarle el sombrero de un manotazo. Constituye una pieza única en el repertorio tradicional canario y su simple, pero exquisita melodía ha sido objeto de numerosas versiones por parte de muchos músicos canarios, que van desde la tradicional interpretación de Valentina “la de Sabinosa” hasta recreaciones sinfónicas o de jazz.
Santo Domingo: Bajo este genérico nombre se ejecutan versiones diferentes en todas las islas, excepto Fuerteventura. Sus orígenes se encuentran en una leyenda medieval ligada al Camino de Santiago que se hizo popular en todo el ámbito europeo, trascendiendo en algunas manifestaciones como el Santo Domingo en Canarias. Dicha leyenda hace alusión al milagro de Santo Domingo de la Calzada, aún hoy recordado por el gallo y la gallina que se encuentran en la iglesia de la locallidad riojana del mismo nombre. Sobre todo, cabe destacar el de La Gomera, interpretado con chácaras y tambor como baile de salón, el de Gran Canaria (interpretado con cuerdas), el de El Hierro, que no se canta y sirve para acompañar el cortejo ritual de la Bajada de la Virgen de los Reyes, y el de Tenerife, probablemente el más conocido, que sirve de puente entre el Tanganillo y el Tajaraste: “Santo Domingo de la Calzada, llévame a misa de madrugada”
Danza del Trigo o Cho Juan Periñal: Fue rescatada por Nanino Díaz Cutillas en su programa “El pueblo canta” y dada a conocer por el grupo Coros y Danzas de Santa Cruz de La Palma. En esta isla se interpreta comúnmente, ya no como el inicial proceso de transformación del grano de trigo en harina, sino como un elemento de repertorio de los grupos de música y danza tradicional. Tiene un claro origen judeo-serfadí, siendo una versión casi idéntica al denominado “Biba Ordueña”, que aún se conserva en algunas comunidades sefardíes de lo que fuera el Protectorado de Marruecos. Se baila en filas enfrentadas y es una danza agrícola que muestra todos los pasos del proceso de siembra y recogida del trigo.

La música tradicional es anónima, colectiva, funcional, contemporánea aunque con anclajes al pasado y casi siempre mestiza y plural… Nuestro enclave geográfico y las particularidades históricas que nos definen, consumaron en las islas la alquimia en la que se han ido mezclando ingredientes de varias culturas. Contamos con un patrimonio que tenemos que conservar, autentificar y volver a depositar en las futuras generaciones y aunque nuestro concepto de cultura popular ha de ampliarse, no puede pasar por alto el fenómeno de la “desterritorialización” que alude no sólo a la movilización de los grandes grupos étnicos y culturales por todo el planeta sino a una pérdida de las raíces culturales y a una disolución paulatina de la conciencia de filliación a un grupo, a una lengua, a una cultura.
Definir lo que es floclore y lo que no lo es resulta muy difícil. Las músicas y las tradiciones de un pueblo están tan vivas como lo pueden estar los habitantes de una comunidad y esto quiere decir que cambian, evolucionan, se mezclan y mueren. En primer lugar, deberemos tener en cuenta que el floclore siempre se trasmite de forma oral y de una generación a otra, nunca a través de partituras o libros. Claro que se puede escribir en partitura una aproximación de una melodía tradicional pero sólo será eso: una aproximación de algo que tiene muchas variantes y formas, así como giros interpretativos que no se pueden llevar al papel y son parte consustancial de esa melódía. Por otro lado, en cada generación, en cada pueblo e incluso en cada persona se dan aportaciones personales de estilo, que hacen que una melodía, danza o género floclórico vaya cambiando con el paso del tiempo, con pequeñas modificaciones que aporta cada intérprete.
Al calor de la Iglesia nacen las corales y es a partir de la segunda mitad del siglo XIX cuando surgen manifestaciones de interés desligadas del ámbito sacro. Al término del siglo XX en Canarias hay censadas más de sesenta corales, algunas de altísimo nivel, que han intervenido en certámenes internacionales, siendo las más veteranas la Coral Polifónica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Orfeón La Paz de La Laguna, la Masa Coral de Santa Cruz de La Palma, la Coral Universitaria de La Laguna, junto a otras más recientes como la Coral Polifónica de Fuerteventura, la Coral Polifónica San Ginés…
Las bandas de música en Canarias merecen una mención aparte. En las fortificaciones militares establecidas en Canarias no faltó el imprescindible grupo de música, que mantuvo la estructura de cornetas y tambores hasta bien avanzado en siglo XIX. Poco a poco van incluyendo otros instrumentos, enriqueciendo su sonoridad. Estos grupos permitieron la formación musical de muchos canarios, que al acabar su servicio militar pudieron participar en la creación de las primeras bandas de música que se establecen en los municipios. A finales del siglo XX existen en Canarias más de sesenta bandas, en su mayoría de carácter municipal. Destacan las de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Santa Cruz de La Palma, San Sebastián de La Gomera, Garachico….