Archivo para la Categoría ‘Artesanía en Canarias’

La Artesanía IV…

Viernes, Marzo 13th, 2009

La Hojalatería: La hojalatería es un oficio de gran tradición y generador de elementos generalmente dedicados al uso agrícola y doméstico, como regaderas, candiles, lecheras, aros para hacer queso, recipientes para el ordeño, azufradoras, latas y palas para el gofio y numerosas miniaturas utilizadas como juguetes y en decoración. Actualmente pedan muy pocos artesanos dedicados a este oficio debido a la inmensa oferta existente en el mercado de elementos sustitutivos a la producción tradicional.

El Cuero: La utilización del cuero en la elaboración de utensilios para conservar alimentos y líquidos era conocida por los aborígenes canarios, que poseían unas técnicas propias, perdidas en el momento de la conquista.

La Alfarería: Las piezas populares de fondo cónico, realizadas con variedades de arcilla, inspiradas en las andaluzas, extremeñas y aborígenes aparecen en las siete islas, en las más variadas formas de loza, abundante en braseros, tostadores, ollas, calderos, bernegales y tallas, todos ellos relacionados con las faenas del hogar y con la recogida, traslado y filtrado del agua.

La alfarería canaria se caracteriza por su rusticidad, la no utilización del torno y el levantamiento de las piezas por el procedimiento del urdido, en el que sólo intervienen las manos del artesano, que va colocando una serie de churros superpuestos a la vez que gira la pieza sobre arena para evitar que se pegue al suelo. Como modalidades más diferenciadas sobresalen las reproducciones de cerámica aborigen dibujadas de La Palma, la pintada de Gran Canaria, la rojiza del Cercado en La Gomera y las figuras toscas de los novios del Mojón en Lanzarote. En la aportación de producción alfarera de las islas destacan El Mojón (Lanzarote), Valle de Santa Inés (Fuerteventura), Lugarejos y La Atalaya (Gran Canaria), Arguayo y La Victoria (Tenerife), El Cercado (La Gomera), Valverde (El Hierro) y Villa de Mazo (La Palma) como lugares que conservan la tipología de las piezas.

Los Textiles: Se extienden por toda Canarias las labores textiles que por su diseño, tradición, variedad y calidad son, sin duda, unas de las piezas más solicitadas de las Islas. Asombra enumerar los telares que llegaron a funcionar en los más recónditos lugares para procesar seda, lino, lana o la burda trapera, destacando los existentes en las Islas de El Hierro y La Palma, que siempre han albegado verdaderos maestros en todo el proceso que permite disponer de telas, colchas, mantas, pañuelos, talegas, mochilas, bolsas, trajes, alforjas, talegos, costales y objetos varios.

La Seda: En todo el mundo siguió su desarrollo técnico, excepto en la isla de La Palma, donde se trabajan todos y cada uno de los doce pasos de proceso, manualmetne, desde la crianza del gusano de seda al “sacado”, el devanado, emparejado, torcido, nuevo devanado, guisado o blanqueado, teñido, llenado en la redina de cañones y cañuelas, unido, sentado, enlizado, empeinado y tejido. La Palma es el único lugar de Europa donde se trabaja artesanalmente todo el procedimiento usando, además, viejos telares de tea y peines de caña. En el municipio de El Paso, pervive la crianza del gusano de seda alimentado con hojas de morera y moral.

La Lana: Destaca por tradición y número de productos la isla de El Hierro, que conserva el mayor número de telares dedicados a la confección de lana, rústicas colchas y traperas coloristas que repiten urdidos y diseños de antaño con la particularidad de un hilado manual laborioso y cuidado. El Mocanal, Guarazoca, Erese, Taibique, Isora, San Andrés, Las Casas y Sabinosa son lugares en los que podemos encontrar artísticas alforjas, mochilas, talegas, bolsos y alfombras de lana. 

La Trapera: Tradicionalmente el telar sirvió para el autoabastecimiento familiar, sobre todo en las medianías y cumbres donde el clima demanda tejidos protectores del frío, lo que propició la aparición de la popular trapera, realizada con urdimbre de lino o algodón y tapada con trapos, generalmente usados y de colores variopintos que le dan un toque rústico y decorativo a las mantas, colchas, alfombras. mochilas o forros de colchón con ella confeccionados.

Calados CanariosBordados y Calados: En contraste con la cálida trapera que aprovecha recortes y retales, están los bordados y calados, con una ganada fama de siglos más allá de las fronteras. Los bordados palmeros, herencia de colonos de Flandes y Portugal, generaron talleres donde se diseñaron y estamparon dibujos al gusto francés con un procedimiento artesanal que en la isla se denomina “cisnado”; se bordaron con primor y sirvieron a fines litúrgicos, ajuares, uso personal y decoración. Bordados y calados han sido en este siglo la base de la artesanía canaria, cuya producción se ve envuelta en una cierta incertidumbre por la competencia de las casas de bordados de Madeira y Azores y más tarde por al llegada a las islas de contingentes de producción oriental que emula el producto canario con peores materiales, lo que les permite unos precios muchos más competitivos. Las Telas y los Hilos se han convertido en el gran problema de las labores textiles, agravado desde que por razones de dos guerras mundiales cortasen las importaciones de Irlanda, Bélgica y Alemania y aunque se han buscado nuevos proveedores sigue sin encontrarse los soportes ideales para unas labores que dependen fundamentalmente del material con que se realizan. Analizando la problemática que pesa sobre este sector, puede considerarse casi milagrosa su supervivencia; quizá la explicación más razonable se encuentre en el valor añadido del perfeccionismo de los trabajos realizados en las islas, que no han podido ser superados por otros productores. Es fácil contemplar en cualquier labor textil canaria la sencillez de los diseños, la mimada ejecución y sobre todo la cuidada elección de materiales, colorido y puntos a emplear en cada caso y que se seleccionan en función de la trayectoria del dibujo, la estética o, sencillamente por la necesidad de calado o remate que la prenda pueda exigir. Para los expertos no faltan entre estos puntos: presillas, realaces, ojetes, barras, punto de lado, granos de arroz, cadenetas…y otros puntos que proceden de distintos estilos de bordados, entre los que predomina el bordado inglés.

Los puros de La Palma: Las otras artesanías que perviven en Canarias son valoradas y buscadas por su calidad y prestigio de años, como puede suceder con los puros de La Palma, que con técnicas y ritos cubanos, siguen elaborándose artesanalmente en aquella isla.

EPÍLOGO: Las manufacturas canarias atraen por su auténtica vigencia. El visitante de nuestros pueblos puede adquirir como recuerdo prendas y objetos que los insulares usamos todavía, ralizados en lino, lana, seda, colmo, zarza, torvisca, vara, mimbre, caña, barro, madera de brezo, moral, cedro, sabina o tea, metal, cuero, rafia, anea, ristra, junco, piedra y otros materiales de distinta procedencia que han ido agregando los artesanos de los nuevos sectores y por los que persisten practicando el oficio de sus padres, y abuelos en el medio rural o los talleres urbanos.

 Una pieza artesana como las que siguen produciéndose en Canarias, no es un objeto más, es una reliquia, que por suerte suele estar aún al alcance de los que tienen sensibilidad por lo auténtico, artístico y diferenciado.

A pesar de los cambios que últimamente ha experimentado la sociedad, la artesanía y el artesano canario siguen ahí para limar las aristas de la vida y para dar testimonio de que no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda la belleza que sale de su inteligencia y de sus manos.

 

La Artesanía III (continuación…)

Viernes, Febrero 27th, 2009

¿Últiles decorativos o para uso diario?
A medida que fueron apareciendo en el mercado los útiles necesarios para el desarrollo de la vida doméstica a un precio asequible y que las economías familiares fueron permitiéndose adquirirlos, las piezas artesanas han pasado a convertirse, en gran parte, en objeto de decoración y coleccionismo. A partir de los años sesenta, debido a un mayor conocimiento del sector y a la valoración cultural y social que del mismo se hace, la artesanía canaria ha adquirido un gran protagonismo. La difusión realizada en los últimos tiempos ha contribuido, sin lugar a dudas, a que cada día sean más los que saben apreciar y amar las obras que nacen del ingenio del pueblo y de la habilidad de sus manos.
La Madera
La artesanía también se ve plasmada en la arquitectura popular de las Islas, en sus fachadas geométricas y frescos patios interiores, donde abunda la piedra, que complementada con la cal y sobre todo la madera, en especial la tea, se convierten en puertas, ventanas, balcones, celosías y artesonados rústicos o finamente trabajados y que resisten el paso de los años, para dar constancia de una laboriosidad realizada en la búsqueda de soluciones prácticas con sentido artístico, que son una constante en todas las construcciones tradicionales.
Pero no quedó ahí el papel preponderante de la madera, que reforzada en ocasiones con el metal, abasteció a los habitantes de las islas de elementos para el propio trabajo artesanal, para el uso personal o para las carretas, medidas agrarias, instrumentos musicales, aperos, muebles varios, barcos de pesca y mercantes, útiles domésticos, barricas para vino o ron, lagares, cachimbas, chácaras y tambores, herramientas, juguetes y otros muchos elementos elaborados con madera. Aparte de una pretensión utilitaria de la misma, el artesano ha tenido siempre una intención estética que ha dado lugar a las existencia de oficios complementarios de la carpintería como la “talla”, la taracea, el dorado y el barnizador a muñeca, entre otros, que han contribuido a la creación de piezas singualres. Abundan en ellas los motivos geométricos de líneas rectas y curvas en un sinfín de composiciones de inspiración mudéjar, de las que destaca el denominado “picadillo canario”, presente en cofres, joyeros, cajas de puros, arcones, portacuchillos, marcos, talleros y muebles.
La Cestería
Con técnicas importadas de otras latitudes, unidas a las heredadas de la población prehispánica, se desarrolla uno de los oficios más antiguos del mundo, la particular y variada cestería canaria, realizada en palma, castaño, membrillo, mimbre, tagasaste, moral, caña, afollado, escobón, centeno, anea o pírgano de las palmeras, que dio solución a las necesidades de envases, piezas de ajuar, serones, nasas, tambores de pesca y toda una serie de objetos que han demandado las faenas agrícolas y pesqueras.
Se denomina cestería mayor a la elaborada por hombres a base de grandes urdimbres de gruesas varas fuertes y resistentes a fin de obtener recipientes de larga durabilidad, pese a estar sometidos a las duras labores del campo; en los que por lo general se flanquean sólo las varas de urdido, ya que las de la trama se utilizan simplemente rajadas, dando a las piezas un aspecto rústico y un colorido característico de gran belleza decorativa. Entre los materiales utilizados destacan el castaño, el mimbre y el pírgano.
La cestería menor, dedicada a generar piezas domésticas y de uso personal es practicada generalmente por mujeres, que le incorporan su impronta creativa con una sensibilidad peculiar.
Cuchillos CanariosEl Cuchillo Canario
Junto a estas variantes se conservan otros oficios del metal, como la forja en usos de arquitectura, labranza, mobiliario, pesca y variedad de cuchillos de reconocida fama, elaborados con materiales diversos que han llegado a convertirse en verdaderas joyas por su uso y ejecución. El cuchillo canario es una de las piezas de artesanía más buscadas y más conservadas por el campesino de las Islas, antes de que apareciera su sofisticación en variantes de plata y alpaca cuya fama ha traspasado fronteras. Su elaboración consiste en un riguroso proceso, que se puede resumir en las siguientes fases: seleccionados los metales, se procede a su forjado en bruto utilizando la fragua y diversas herramientas hasta conseguir la forma deseada. Con distintas limas se realiza el ajuste para continuar con el afilado, terminación y pulido de la hoja. Para la elaboración del cabo se usan los mismos materiales metálicos que para la hoja añadiéndole diversas piezas de cuernos de toro, macho cabrío, carnero, marfil, nácar, pasta y otros materiales. A continuación, se procede a dar forma a los correspondientes casquillos, empleándose para ello los citados materiales metálicos; le sigue la realización de las “pastillas” cuadradas o circulares y de distinto grosor con la utilización del fuego. El encabado consiste en la introducción de las citadas piezas en la espiga de la hoja; y una vez colocadas se da forma al cabo, que será traspasado a un alambre en el mismo orden en que estaban para realizar las incrustaciones de los metales en cada una de ellas, formando dibujos que están en relación a la riqueza y complejidad que se quiera dar a la pieza. Terminadas las respectivas incrustaciones, se procede de nuevo a ensamblar el cabo en la espiga, y una vez ajustadas las piezas y repasadas sólo queda el pulido para rematar tan singular pieza.

La Artesanía II (continuación…)

Viernes, Febrero 20th, 2009

Para entender mejor la diversidad de la producción artesana de las islas en lo que se refiere a mobiliario, piezas de ajuar, aperos, arquitectura popular, utensilios de uso personal y de decoración, es necesario hacer un recorrido por la historia y la geografía de un territorio fragmentado donde conviven labores de abolengo, ingenios de la vida rural y marinera y toda una serie de primores salvados de los embates del tiempo. Gracias a la influencia de los vientos alisios, Canarias goza de un clima subtropical, lo que la hace beneficiaria de poseer las mejores condiciones para la producción de materias primas con que elaborar las numerosas variantes artesanas que perviven en todo su territorio. La región isleña, tan particular y variada en matices, es una auténtica reserva de oficios del recuerdo, lo que origina una artesanía de las más interesantes y mejor conservadas de España. Se hace difícil volver de cualquier isla, sin haberse encaprichado de alguna pieza artesana realizada de forma predominantemente manual y de elaboración basada en técnicas y conocimientos transmitidos de generación en generación, con el valor añadido de ser expresión representativa de la cultura e identidad del lugar en que fueron creados.

El Oficio de Artesano: Los artesanos canarios, notables y reconocidos en cada isla, siguen realizando piezas que fueron claves en la vida cotidiana y hoy día, aunque hayan sido sustituidas por otras, perviven porque sus formas resultan particularmente estéticas, sensibles y armoniosas en su centenaria sencillez. Cada isla posee, sin haberlo pretendido, unas variantes artesanas que, por tradición, sofisticación de técnicas de ejecución o calidad, la identifican entre el conjunto de las artesanías que componen el amplio repertorio de oficios vigentes. Los oficios artesanos resumen todos los valores básicos y bondadosos que se esperan de una pieza: materiales seleccionados y tratados con técnicas heredadas, un proceso de producción honesto y un resultado genuino.

El ingenio de un pueblo rural y costero, donde trabajo, ocio y costumbres aparecen en toda su pureza, viene reflejado en su peculiar manera de hacer frente a las necesidades cotidianas, combinando el sentido de la utilidad con el atractivo de las formas, la durabilidad de las manufacturas y la sencillez de sus procesos. Todo ello está basado en un ejercicio, nunca interrumpido, de tradición popular. En las numerosas oleadas de inmigrantes que llegaron al archipiélago vinieron maestros de obra, canteros, abañiles, pedreros, carpinteros, herreros y constructores anónimos que propagaron sus conocimientos, y sobre todo crearon una tradición que aún pervive, pródiga en funcionalidad, refinamiento y formas estéticas. Aprovecharon lo que la naturaleza les brindó para aportar nuevas reminiscencias a una artesanía que conserva los orígenes castellanos, las gracias andaluzas y la sencillez portuguesa, todo ello modificado por la impronta personal de los canarios que han sabido agudizar su ingenio para solventar las múltiples necesidades en los diferentes entornos.

 

La Artesanía

Viernes, Febrero 13th, 2009

La Herencia Aborigen: Hoy se dispone de abundante información que permite una nueva aproximación a la prehistoria canaria y que nos la presenta como un sorprendente fenómeno de extraordinaria variedad cultural de cada isla. La vida cotidiana del aborigen canario ha dejado muestras de los utensilios usados en sus quehaceres diarios, siendo los gánigos o cazuelas de barro y arena los más abundantes, junto con los trabajos en piedra volcánica de molinos circulares y los trabajos realizados en palma.

 Nuestros antepasados prehistóricos vivían en cuevas y casas de piedra, elaboraban recipientes de arcilla sin haber descubierto el uso del torno de alfarero (igual que aún hoy se continúa haciendo con la loza popular o con las reproducciones de útiles aborígenes), utensilios de enorme riqueza en la variedad de formas, modelos y diseños, pero diferentes según la isla. También desconocían por completo el uso del telar.

El resto de los materiales se fabricaban en materiales diversos con técnicas rudimentarias, destacando los realizados en piedra, madera, arcilla, junco, palma, fibras, pieles, hueso y conchas marinas, que presentaban rasgos bien diferenciados en la forma en que se trataban, el tipo y la aplicación que de ellos se hacían, incluso entre las distintas comarcas de una misma isla.

En el S.XVI Canarias es incorporada en su totalidad a los usos y costumbres de Europa; pocas son las crónicas que detallan cómo era el vivir cotidiano de la época en las islas, pero cabe destacar la del viajero portugués Gaspar Frutuoso que visita las islas a mediados del siglo XVI ya que su trabajo habla continuamente de la industria popular y refiriéndose a esta sociedad dice: <<Todos son criadores de cabras y ovejas, comen gofio amasándolo en aceite, miel y leche en tostadores que hacen de barro muy lisos y muy limpios>>, dejando por primera vez constancia de una pieza concreta de la alfarería popular. Los aborígenes “se incorporaron” a las nuevas costumbres importadas: <<bordan bien, pero casi no saben hilar ni tejer (…)>>.

 Es indudable que nuestros productos artesanos han aportado rasgos diferenciadores a la arquitectura popular, a los aperos, herramientas, ajuares domésticos, mobiliarios, artes de pesca, vestimentas tradicionales y a toda una serie de elementos funcionales empleados en la vida cotidiana, con mayor profusión en el medio rural; pero la falta de ciertas materias primas le ha impedido aspirar a un desarrollo importante, hecho éste que hoy se ha convertido en signo de identidad de la artesanía popular canaria.

En las capitales de las islas mayores hubo otras muestras artesanas importantes: plateros, pedreros, carpinteros, tallistas, doradores, herreros, latoneros y vidrieros. Tirajana exporta trabajos de palma a Tenerife. Se desarrolla la alfarería popular en La Gomera.

Verneau, a finales del siglo XIX, nos habla de la industria rústica y popular de las islas Canarias, de escudillas de madera, de cernideras de paja y de hojas de palmera, de cerámica basta y de los cuchillos de Gran Canaria. La importancia de la artesanía canaria está en sus bordados y calados, y sólo en La Palma, en 1940, hay más de 20.000 mujeres que se dedican a la primera de estas labores, desarrollándose la segunda en Tenerife, Fuerteventura y Gran Canaria.

Arte Popular: Hablar hoy de artesanía en Canarias, es hablar de arte popular, de las cosas pequeñas que hechas con amor y minuciosidad acabaron por convertirse en parte de la historia, leyenda, arte, cultura y tradiciones de una tierra singular, que lucha por conservar sus costumbres rurales y costeras donde las manufacturas artesanas aparecen con toda su pureza. Entre la herencia de los aborígenes y la aportación de todo un mosaico de pueblos, surge una variada y rica artesanía, que haciendo uso de las mismas materias primas da soluciones funcionales en cada uno de los rincones del archipiélago y que resuelve las múltiples necesidades cotidianas de una gente sencilla que reside por lo general en el ámbito rural, dónde manos hábiles y laboriosas repiten y crean con técnicas heredadas objetos que perpetúan tradiciones centenarias.  

Las prendas medievales Canarias (el cachorro)

Martes, Mayo 27th, 2008

Sombrero Canario

De fieltro y de fibra vegetal, adquieren características propias desde los inicios de este periodo. Evolucionan con múltiples variantes hasta dar lugar a los usados en el siglo XV, que fueron los introducidos por los colonizadores desde los primeros momentos de la conquista.

En Canarias se fabricaban en calidades muy toscas, pero eran muy duraderos y más baratos, siendo los preferidos por los campesinos. También se importaban de varias calidades y modelos, completando las necesidades de la población. Los tipos de sombrero usados en Canarias a lo largo de su historia se corresponden con los presentes en España y Europa, aunque existen modelos peculiares propios de las Islas. Desde finales del siglo XX su uso sólo continúa vigente entre algunas personas mayores, sobre todo en las islas orientales.

Las Culturas Aborígenes.

Viernes, Abril 18th, 2008

Descartando algunos tópicos:

Al referirnos a los aborígenes a veces recurrimos a tópicos como que en Canarias vivía muy poca gente y que casi todos murieron en la conquista, que la cultura era del “neolítico” o por contra, que eran altos y rubios y vivían en una perfecta armonía con la naturaleza…Por descontado que estaban más “atrasados o desarrollados” tecnológicamente que el resto de los europeos pero calificarla de cultura neolítica es un disparate ya que los que vinieron a poblar las islas habían dejado atrás el neolítico prácticamente al mismo tiempo que en la Península Ibérica, hacía casi 2.000 años. La población total puede que sobrepasase las 80.000 personas, cifra realmente alta si se compara con ciertas zonas europeas de la época, y no desaparecieron todos con la conquista ya que estudios genéticos señalan que en la población canaria actual, junto a los aportes posteriores a la conquista, se detectan huellas genéticas de los aborígenes en un 50% de los linajes maternos y en un 8% de los paternos. El mito de que eran altos y rubios ya ha remitido pero queda por eliminar la idea romántica de sociedad justa, pues había desequilibrios sociales. Tampoco vivían en armonía con la naturaleza ya que contribuyeron al retroceso o extinción de animales y vegetales.

 

Un nexo cultural común que se diversifica en 7:   

Los primeros habitantes de las islas tendrían en sus orígenes una cultura similar pero con el paso del tiempo y el aislamiento, cada isla desarrollaría una cultura propia, aunque siempre se vislumbre ese remoto origen común. El origen bereber está demostrado desde el S. XIV. Cuando los europeos empezaron a visitar el Archipiélago advirtieron, que pese a ciertas diferencias culturales entre las distintas islas, contaban con un sustrato cultural común, entre ellas, que hablaban variantes dialectales de la lengua de la Berbería y que algunas de las costumbres se asemejaban bastante a las de los bereberes del continente.

Actualmente, no se descarta alguna arribada de imazighen (plural de Amazigh y nombre con el que se denominan los pobladores originales del norte de África) por sus propios medios de navegación, pero se tiende a aceptar que la mayoría fueron traídos en distintos momentos de la historia, como vienen a insinuar los resultados arqueológicos que están revalidando la genética y la filología. Las tesis actuales pueden resumirse en lo siguiente: el 1er poblamiento se produjo a mediados del primer milenio antes de Cristo. Las dataciones más antiguas, obtenidas de momento, son de los siglos IV y V a.C., ya que algunas anteriores son discutibles.

El descubrimiento del archipiélago no debió ser mucho antes, cuando los marinos del Mediterráneo occidental empezaron a costear esporádicamente el litoral atlántico norteafricano. La primera arribada de población coincide con la existencia de Cartago y no se descarta que participara en ello…

Los primeros pobladores se distribuyeron por el archipiélago, tal vez de manera escalonada, iniciando después su adaptación y la posterior colonización de cada isla, y después, una vez aislados, lentamente evolucionaron empezando a formarse las distintas culturas insulares. Con posterioridad hubo otros contactos y arribadas puntuales que afectaron a una o varias islas, y no se descarta que eso sea la explicación de la radical diferencia cultural de Gran Canaria. Una de esas arribadas hubiese ocurrido entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., a consecuencia, tal vez, de deportaciones por parte de romanos o bereberes romanizados a Canarias de norteafricanos que se oponían a su expansión colonial, ya que fueron frecuentes los levantamientos imazighen entre los siglos I a.C. y III d.C., seguidos, a menudo por deportaciones masivas de las elites. Está demostrado el paso de embarcaciones romanas por el Archipiélago, aunque eso no significa que trajeran a los primeros seres humanos, sino en todo caso, a un contingente que se sumaría a los que ya estaban. Mucho después, en torno al siglo X d.C. un pequeño grupo de gente llegó, al menos, a La Palma. El resultado final del aislamiento fueron siete culturas distintas, pero que conservan ciertos rasgos comunes, más acentuados entre Lanzarote y Fuerteventura que entre otras. Un buen ejemplo son los grabados rupestres y la cerámica, que durante mucho tiempo se creyeron paradigma de la diversidad, pero hoy encontramos similitudes entre varias islas.       

Sociedad:

Excepto en Lanzarote y El Hierro, el territorio se dividía en diversas unidades políticas: En Gran Canaria y Fuerteventura, dos; en La Gomera, cuatro. Nueve en Tenerife y doce en La Palma.
Era una sociedad clasista dominada por una “nobleza” de índole hereditaria, que en Gran Canaria y Tenerife tenía dos distinciones: Achimencey y cichiciquitzo en Tenerife, castas que controlan el poder y eximidas de realizar trabajos, excepto los de la guerra y la administración, ya que era el resto de la población quien trabajaba para ellos.
El jefe, Guanarteme en Gran Canaria, Mencey en Tenerife, repartía cada año lotes de tierra entre la “nobleza”. La mayor parte de la población pertenecía al grupo dependiente: pastores, agricultores, artesanos, etc. Ocupando el nivel más bajo del escalafón se encontraban los que realizaban trabajos relacionados con la sangre. Existían mitos que convertían en divina la decisión de ocuparse de estos trabajos. Respecto a la apariencia externa, la posición venía dada por el tipo de corte del pelo y de la barba, por el tipo y color de los ropajes, etc.
La ganadería era uno de los pilares productivos, siendo las cabras y las ovejas parte esencial de la cabaña ganadera, seguidas en último término por los cerdos.
La agricultura desempeñaba un destacado papel, especialmente en Gran Canaria, y en La Palma en su período antiguo. La mayoría de las islas se dedicaba al cultivo de cereales, como el trigo y la cebada, de legumbres como habas, lentejas, arvejas y de frutales, como la higuera, principalmente.
Algunos poblados debieron especializarse en determinados cultivos y guardaban el excedente de producción en graneros colectivos fortificados que excavaban en la roca, ocultos a la vista. Las famosas pintaderas parece que pudieron servir como sellos identificativos personales, además de para la pintura corporal.
Otro tópico a desmentir es que los aborígenes vivían de espaldas al mar. Las fuentes de la conquista reflejan que eran excelentes nadadores, dato que viene reforzado por los estudios bioantropológicos de diversos cráneos que desvelan malformaciones en el oído interno, conocidas actualmente como oído de nadador y que están estrechamente relacionadas con la exposición del canal auditivo a las aguas frías, como las que circundan el Archipiélago.
Así mismo, señalar que el marisqueo fue un aporte alimenticio muy importante. También pescaban con anzuelos desde tierra, o cerrando con piedras las salidas de los charcos y caletones para que al bajar la marea quedaran los peces atrapados y así capturarlos con cestas o tras aturdirlos derramando leche de tabaiba o de cardón. En Gran Canaria pescaban con un sistema que aun hoy es utilizado en Mauritania: tras divisar los cardúmenes de sardinas u otros peces, se tiraban a la marea en masa, cada uno con una red de junco y un palo. Batiendo el agua con los palos, con el fin de empujar y rodear el cardumen, iban juntando sus tramos de red y tiraban de ella hacia la orilla. Debido a esto es que en esta isla la presencia de restos de sardinas encontrados junto a la Cueva Pintada es abrumadora (en torno a 70%) frente a otras especies que la siguen muy de lejos como viejas, sargos, morenas, galanas, brecas, cabrillas, caballas, pejeverdes… En el resto de las islas, donde prevalecía el uso de las otras dos técnicas de pesca, la vieja era el pescado más consumido con diferencia. 

 

Productos Manufacturados: 
La cerámica constituye un distintivo cultural de cada isla, a la vez que conserva señas de un pasado común. La de La Palma evolucionó con una laboriosidad superior al resto. La cerámica de La Gomera tiene ciertas semejanzas con la de Tenerife, además de sus propias peculiaridades, siendo frecuentes los cuencos bajos de bordes convergentes y labios engrosados. La de El Hierro no es de muy buena calidad, decorada a menudo con una o dos bandas horizontales junto al borde y posee ciertas similitudes con la de La Palma y Tenerife.
 Gánigo

Lo mismo sucede con algunas cerámicas de Lanzarote y Fuerteventura, en las que se detectan indicios de la evolución estilística desde modelos análogos a las de La Palma  y Tenerife hacia formas más elaboradas, aunque siempre manteniendo semejanzas en la decoración. La cerámica de Gran Canaria es radicalmente opuesta al resto, contando con muchas similitudes de las cerámicas pintadas de fondo plano de estilo magrebí. Presenta una calidad excelente sólo explicable mediante la existencia de verdaderos talleres especializados; ofrece gran variedad de formas, tamaños, tipos, usos específicos…Si en el resto sólo se alisa la superficie y y se realizan decoraciones plásticas, aquí se bruñe y se hace un uso masivo de la pintura. 

Al no existir metales en las islas, los antiguos pobladores se vieron forzados a fabricar sus utensilios en piedra, que trabajaban con gran destreza, en huesos de animales, etc. El trabajo de la madera estuvo también muy extendido, sobre todo la madera de pino y de sabina con las que fabricaban lanzas (banot, magado), añepas (estandartes), bastones, peines, puertas, recipientes varios, parihuelas funerarias (chajasco),  etc, etc… Las pieles animales, primorosamente curtidas, cortadas, cosidas y teñidas, eran empleadas para la confección de vestidos, bolsos, mantas, sudarios e innumerables enseres más… Otro tanto ocurrió con los tejidos de palma y junco, destinados a la fabricación de esteras, mamparas, cuerdas, bolsos, canastos y demás elementos de uso cotidianos.

 

 

 

Los puros de La Palma

Miércoles, Abril 16th, 2008

Puros de La PalmaUna de las artesanías que perviven en Canarias y es buscada y valorada por su calidad y prestigio de años atrás, es el puro de La Palma que, con técnicas y ritos cubanos, sigue elaborándose artesanalmente en los numerosos chinchales (tabaquerías) existentes en aquella isla, en los que el trabajo de producción propia da ese toque único buscado por los buenos fumadores en cada puro de rama de Breña y Caldera al que se pide queme parejo de ceniza blanca y produzca un olor característico que comunique sin proponérselo su calidad.