Archivo para la Categoría ‘Historia de Canarias’

El Lenguaje de los Aborígenes

Viernes, Enero 30th, 2009

MenceyA la hora de un tratamiento riguroso de la lengua aborigen hay que tener en cuenta que nos enfrentamos a una lengua muerta. En segundo lugar, no sabemos con seguridad si existió una sola lengua común para todo el archipiélago o si hubo varias en las distintas islas. En tercer lugar, carecemos de gramáticas coetáneas ya que los colonizadores no guardaron registro alguno sobre ella. En cuarto lugar, los linguistas canarios apenas se han dedicado al estudio de la lengua indígena, de tal forma que todavía hoy la Universidad de La Laguna y la Universidad de Gran Canaria no cuentan con cátedras de bereber. Por último, sólo disponemos de unas cuantas voces guanches que no son suficientes para resolver las dudas que plantea el conjunto de una lengua.

A pesar de todo, cada vez tenemos más pruebas que señalan que el grupo linguístico de origen del guanche es el bereber.

Del guanche apenas nos quedan algunas palabras que no suponen ni una ínfima parte del mismo y muchas de las voces han sufrido errores de transcripción a lo largo del tiempo. La mayoría son topónimos y antropónimos, ambos de escasa utilidad para desentrañar la comunicación cotidiana prehispánica.

El grupo más valioso de términos es el que ha pasado al español actual de Canarias, por ejemplo, gofio, tenique, tajaraste, teberite, etc. Pero estas palabras siguen presentando múltiples problemas. Así, gofio no es la única denominación que recogieron los cronistas para la harina gruesa de granos tostados. Abreu Galindo aporta también las voces ahoren (cebada tostada, molida y amasada), azamotan (cebada tostada, molida y amasada), y Viera y Clavijo transcribe aramatonaque (cebada moilda y amasada), todas en apariencia sinónimas de gofio. Por tanto, ¿eran una misma cosa? ¿Por qué pervivió gofio y no lo hicieron las otras voces?. Estas preguntas no pueden ser respondidas tomando como fundamento el conocimiento científico actual.

Entre otros dilemas del guanche, debemos citar que

  1. No conocemos sus sonidos y el valor fonético de los mismos.
  2. Apenas nos ha llegado algo de la forma en que se contruían las palabras.
  3. No sabemos nada de la sintaxis utilizada o la forma en que contruían las oraciones.
  4. No contamos con suficientes datos como para desvelar la semántica o el significado de los términos que nos han llegado.

Todo ello parece ser sufiente para constatar la dificultad a que nos enfrentaríamos hoy en día para hablar el guanche, ya que desconocemos lo más importante: la gramática. Toda una pérdida…

El Habla Canaria (continuación…)

Viernes, Enero 23rd, 2009

PerinquéA modo de síntesis de lo anterior señalar las principales características del español hablado en Canarias sobre el S.XV: Como ya señalamos, el origen del habla canaria se encuentra en el español que hablaban los soldados y colonos andaluces que llegaron a las islas a principios del siglo XV, para su conquista y colonización y algunas de las características más reseñables de este modo de hablar son las siguientes: A nivel fónico:

  • Reducción de la diferenciación consonántica entre /s/ - /z/ a un solo fonema silbante, el seseo.
  • Conservación de la /f-/ latina aspirada.
  • Preservación de la /s/ final de sílabas.

A nivel gramatical:

  • Uso etimológico de la oposición pronominal lo/le: lo como complemento directo y le  como complemento indirecto
  • Uso del pronombre personal de la segunda persona del plural para designar tanto al oyente plural como al singular de manera respetuosa.

A nivel léxico, predominio del vocabulario español patrimonial, con ciertas características andaluzas y arabescas.

Influencia Morisca:

 Muy a tener en cuenta es la influencia ejercida por la abundante población morisca capturada en la vecina costa de África e introducida en las islas a lo largo de los siglos XV y XVI. Se trataba, con toda probabilidad, de gentes bereberes con un alto grado de arabización, que se vio sometida desde un primer momento a un severo proceso de cristianización y castellanización, como ponen de manifiesto las ordenanzas de la época que “indican y ordenan que los moriscos vivan en pueblos para que aprendan la ‘doctrina’, que no hablen ‘algaravío’, ni la enseñen a sus hijos, y que no entierren a nadie en el campo como si fueran infieles”. Precisamente, de este ’algaravío’ tan reprobado por la dominante población cristiana (y no de las lenguas canarias prehispánicas, como se ha pensado en ocasiones) proceden, probablemente, voces tradicionales isleñas como majalulo ‘camello joven que todavía no puede reproducirse’ (del árabe majlul ‘camello de entre uno a cuatro años’), téfana ‘rodilla de las patas traseras del camello’ (del bereber ttéfne ‘rodilla del camello’), ¡fuche! ‘grito que se da al camello para que se arrodille’ (del árabe wets! ‘grito para detener o hacer arrodillar al camello’), tasufre ‘odre, zurrón’ (del bereber tasufre ‘zurrón hecho de piel de cabra’), arife ‘aire muy caliente que produce un calor sofocante’ (del árabe irife ’siroco’), tabique ’suero que se desprende de la leche cuajada y que se usa como alimento de las personas’ (del árabe tabik ‘ídem’), hubara ‘avutarda’ (del árabe hubara ‘ídem’), etc. generalmente relacionadas con las actividades laborales que les tocó desempeñar con más frecuencia. 

Influencia Portuguesa:

Por último, hemos de tener en cuenta la profunda y marcada influencia que ejerció la lengua hablada por los grupos poblacionales portugueses (de donde proceden los actuales apellidos canarios Caraballo, Dorta, Sosa, Yanes, Bacallado, Lima, Melo, Stinga, Castro, Pereira, Pires, Viera, Fariña, Coello, Saa, Corujo, Pestano…), procedentes del Portugal peninsular y de los archipiélagos de Madeira y Azores. La pertenencia de este país a la corona española entre 1581 y 1640 (bajo el reinado de Felipe II), el prestigio del que gozaba  entonces la lengua protuguesa en todo el territorio español, las produndas semejanzas que ésta guarda con su hermana castellana y el prestigio social que disfrutaba en la sociedad isleña la laboriosa población que la hablaba, determinaron que su influencia se hiciera sentir en casi todos los ámbitos del vocabulario de la lengua hablada en las islas.

Vocabulario agrícola: En el terreno agrícola, nos legó voces como ‘trastón’  ‘muro de contención de la gavia’ (derivado de traste ‘muro de contención que ladea la atarjea’), natero ‘pequeño huerto que se hace en los cauces del barranco’ (de nateiro ‘capa de lodo y detritus que se forma en el agua de lluvia’), grelo ‘tallo que echan las papas y otras demillas’ (de grelo ‘germen, brote de las palntas’), cotio ’se dice del higo verdoso por fuera y con la pulpa rojiza’ (de cotio ‘casta de higuera del Algarve’), frescal ‘haces de mollos’ (de frascal ‘ídem’), etc.

Vocabulario marinero: Voces como leito ‘cubierta de proa y popa de las pequeñas embarcaciones pesqueras’ (de leito ‘ídem’), tavante ‘zona de la proa del barco de pesca’ (de anteavante ‘ídem’), torno ‘agujero que tiene el barco de pesca en el fondo para desaguar’ (de torno ‘orificio por donde se saca el líquido de algo’), esposar ‘quitar con un trapo el agua que queda en el fondo del barco tras haberlo achhicado’ (de esponsar ‘ ídem’), maresía ‘aire cargado de humedad marina’ (de maresia ‘olor que desprende el mar cuando baja la marea’), sarda ‘determinada especie de tiburón’ (de sarda ‘ídem’), chucho ‘determinada especie de raya’ (de xuxo ‘ídem’), chumbo ‘peso del aparejo de pesca’ (de chumbo ‘pedazo de plomo que guarnece las redes’), rociega ‘ancla pequeña usada para sacar cosas del fondo marino y para fondear pequeñas embarcaciones’ (de rocega ‘ídem’), orasa ‘viento no muy fuerte’ (de oure a ‘ídem’), guelde ‘determinada especie de pez pequeño’ ( de guelro ‘ídem’), ajova ‘determinada especie de pez de gran tamaño’ (de anchova ‘ídem’), etc.

Vocabulario doméstico: Voces como fonil ‘embudo’ (de funil ‘ídem’), jeito ‘ligero movimiento hecho con alguan parte del cuerpo’ (de jeito ‘ídem’), atarracado ‘bajo y rechoncho’ (de atarracado ‘ídem’), escarranchar ‘abrir mucho las piernas’ (de escarranchar ‘ídem’), mojo ’salsa para aderezar viandas’ (de molho ‘ídem’), etc.

Esta influencia fue tan intensa, que llegó a afectar incluso al terreno de las frases hechas, con expresiones como estar algo más salado que la pilla ‘estar muy salado’; darle a la taramela ‘hablar mucho’; irse de varetas ‘caer con las piernas para el aire’; beber como un fonil ‘beber mucho y con frecuencia bebidas alcohólicas’; ni tugir ni mugir ‘expresión que se usa para indicar que alguien está anormalmente callado’; etc.

En muchas ocasiones, lo que realmente hizo el portugués fue servir de acicate para que el habla canaria actualizara determinados derivados y compuestos españoles inéditos en el resto de las modalidades del idioma: lapero ‘instrumento metálico para coger lapas’, construida a partir de la forma portuguesa lapeiro ‘ídem’; babar ’soltar babas’, construida sobre el modelo portugués babar, de igual significado, etc.

El Habla Canaria, Un “Español Atlántico”

Viernes, Enero 16th, 2009
Bernegal Orígenes: El habla de los hombres y mujeres andaluces fue el punto de arranque y base fundamental del español hablado en Canarias (de allí proceden apellidos isleños como Cabrera, Camacho, León, Martel, Mesa, Morales, Negrín, Padilla, Palenzuela, Sánchez, Vera, etc.) , que se establecieron en las islas para que se perpetuasen en ellas sus primeros conquistadores y señores territoriales europeos como Jean de Bethencourt, el Conde de Niebla, Guillén Peraza, Guillén de las Casas, Diego García de Herrera, Pedro Hernández de Saavedra, Juan Rejón, Pedro de Vera, Alonso Fernández de Lugo, etc., desde principios del S.XV, en que se ocuparon las que se denominaron “islas del señorío” (Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera)  hasta finales de ese mismo siglo en que se ocuparon y conquistaron las que se denominarían “islas de realengo” (Gran Canaria, La Palma y Tenerife). Este habla procedente del reino de Sevilla presentaba unos rasgos léxicos, fonéticos y gramaticales particulares que la diferenciaban del habla usada en el centro-norte peninsular.
Gramática: El plano gramatical se caracterizaba por la conservación de determinadas formas y construcciones ya desaparecidas o en proceso de desaparición del español septentrional. Así, en la morfología nominal, predominan los sufijos -ito e -illo (frente a -ico e -ín), como pone de manifiesto la vieja toponimia de las islas, plagada de diminutivos como Las Caletillas, La Atalayita, El Cotillo, Barranquillo, La Rajita, etc.
En el ámbito verbal, el llamado pretérito indefinido (comí, canté, bebí) se usaba para expresar acciones pasadas en general, tanto remotas como inmediatas o recientes, en tanto que el pretérito perfecto (he comido, he cantado, he bebido) se empleaba exclusivamente para expresar acciones durativas o reiteradas que se prolongan hasta el presente. Para el pretérito imperfecto de subjuntivo, se prefería la forma en -ra (saliera, viniera…), en contra de la norma septentrional, que prefería la forma en -se (saliese, viniese…).
A nivel sintáctico, se mantenía la costumbre de posponer al núcleo verbal los pronombres complementarios (lo, le, se, me, nos, te, vos) (díceme, márchase, voyme…), frente a la norma septentrional, donde empezaba a apuntar el hábito de ubicarlos antes del término nuclear. En combinación con el pronombre cuantitativo más, los indefinidos existenciales negativos nadie, nunca, nada solían aparecer en segundo lugar (más nunca, más nada, más nadie), y no en primer lugar (nunca más, nada más, nadie más), como exigía la norma central.
CardónVocabulario: En el plano léxico destacaba, por encima de todo, la conservación de determiandas voces (rejertear  ‘discutir airadamente’, bezo  ‘labio’, alongar  ‘alargar’, bernegal  ’tinaja’, liviano  ‘leve’, abaldonar  ‘abandonar’, aguaitar  ‘acechar’, ajuiciar  ’incitar’, turbón  ‘aguacero violento con viento’, parar  ’poner de pie’, embazar  ‘quedarse sin aliento’, etc.) desaparecidas ya o en peligro de desaparecer en la forma moderna del idioma, y el predominio de un vocabulario campesino (barcina ‘red de mallas anchas para transportar grano o paja en el camello’, tetera ‘pezonera’, toril ‘corral para guardar el ganado’, eriazo ‘terreno erial’, gárgola ‘vaina del garbanzo’, cangalla ‘instrumento para transportar los haces a lomo’…) y de la vida doméstica (afrecho ’salvado’, geremiquear ‘lloriquear’, embelesarse ‘ adormecerse’, chícharo ‘guisante’, blanquizal ‘ terreno calizo’, blandura ‘relente, rocío’…) y de ciertas frases hechas (meter las cabras en el corral a alguien ‘ asustarlo’, estar más flaco que un cangallo ‘ estar muy flaco’…) propiamente andaluzas.
Formación: Sobre esta modalidad lingüística hispánica profundamente conservadora, van a empezar a ejercer inmediatamente una influencia más o menos intensa, según los casos, las hablas y lenguas del resto de regiones implicadas en la formación de la sociedad hispano-canaria. Como es lógico, esta influencia lingüística afectaba sobre todo al plano léxico, que es el más permeable al préstamo lingüístico, y en menor medida a los planos fónico y gramatical.
Influencia francesa: Primero, mentar la influencia que ejerció el francés hablado por el grupo de soldados y agricultores franco-normandos (apellidados Dampierre, Proudhomme, Meilland, Bethencourt, Armes, Maréchal, Verrier…, de donde proceden con toda probabilidad los actuales apellidos canarios Umpiérrez, Perdomo, Melián, Betancor, Armas, Marichal, Berriel, etc.) que se establecieron con Jean de Bethencourt. Aunque se trata de un grupo humano que se castellanizó muy pronto, es bastante probable que, antes de hacerlo, traspasaran al español isleño elementos de su vocabulario de referencia, como chardon ‘determinada planta de hojas espinosas’, marette ‘pantano’, mouvais pays ‘terreno volcánico’, feble ‘de poca consistencia, fofo’, ‘flojo’,  pageot ‘aligote’, alchanne ‘planta herbácea de cuyas raíces se extrae tinte rojo’, etc., probable origen de las voces canarias tradicionales cardón ‘especie de lechetrezna’, mareta ‘hondonada grande hecha en el terreno para recoger el agua de lluvia’, malpaís ‘terreno volcánico’, finfle ‘de poca consistencia’, fofo ‘flojo’, payete ‘pajel cuando es pequeño’ y alicán ‘planta herbácea de cuyas raíces se extrae tinte rojo’. El proceso de adaptación no tuvo que ser muy complicado ya que se trata de voces de una lengua de la misma familia que la lengua que las acogió con patrones fónicos, gramaticales y léxicos muy parecidos a los de la lengua española que trajeron a las islas los primeros peninsulares que las habitaron.
Influencia guanche: En segundo lugar, ejercieron cierta influencia las lenguas (sin duda alguna, de la familia camito-bereber, como pone de manifiesto la misma estructura gramatical de los restos guanches en el habla insular) que hablaba la población aborigen de las islas al tiempo de la llegada de los castellanos.
Antes de ser “absorbida” por la nueva masa poblacional europea, esta población sometida (de donde proceden los viejos apellidos canarios como Bencomo, Guanche, Chinea, Tacoronte, etc., y antropónimos como Doramas, Guayarmina, Dácil, Guacimara, Nauset…), en principio mucho más numerosa que aquélla, traspasó al habla de los nuevos pobladores una serie de nombres comunes referidos sobre todo a la actividad ganadera (baifo ‘cría de la cabra’, jaira ‘cabra doméstica’, beletén ‘leche que da la cabra los primeros días después de parida, calostro’, tafor ‘ídem’, tajorase ‘macho cabrío joven que todavía no puede cubrir a la cabra’, guanil  ‘animal que no tiene marca’, puipana ’se dice de la cabra de color blanco con manchas canelas, o a la inversa’, gambuesa ‘corral grande de piedra para recoger el ganado de suelta’, ambracásaca ’se dice de la res de color canelosa salpicada de lunares blancos’, etc.), a la flora (tabaiba ‘determinado arbusto euforbiáceo’, mocán ‘especie arbórea’, tajinaste ‘especie de arbusto borragináceo’, tagasaste  ‘especie de arbusto leguminoso’, etc) a la fauna (perinquén ‘especie de salamanquesa’, guirre ‘alimoche’, tamasma ‘aguzanieves’, etc) a la vida doméstica (gofio ‘harina gruesa de grano tostado’, tafeña ‘millo o trigo tostado que se come en grano’, pírgano ‘tallo de la hoja de la palmera’, tenique ‘cada una de las piedras del hogar’, gánigo ‘vasija de barro de forma semiesférica’, tofio ‘ vasija de barro con punta acanalada’, etc.) y un número mucho mayor de topónimos (Tacoronte, Tejeda, Telde, Tuineje, Tindaya, Taburiente, Tazacorte, Tamaimo, Teguise, Yaiza, Chipude, Tiagua, Icod, Taganana, Teror, Tefía, Orotava, etc.).
El hecho de pertenecer a un sitema lingüístico totalmente distinto determinó que en muchos casos se produjeran tales reajustes fónicos, léxicos y gramaticales para adaptarse a la lengua española, que resulta prácticamente imposible determinar su verdadero origen en las lenguas bereberes. Es lo que sucede con baifo, tajorase, gambuesa, tamasma, etc. En otras ocasiones, por contra, los parelelismos son más evidentes, como ocurre en los casos de los guanchismos tagoror, guirre, tajinaste, time, tenique, etc relacionados con las voces bereberes tagrut ‘patio, cercado, redil’, igider ‘alimoche’, tainast ‘especie de planta borraginácea’, timmi ‘acantilado, frente de una montaña’, inek ‘piedra del hogar’, respectivamente.    

La Muerte

Viernes, Enero 9th, 2009

Existen suficientes indicios como para pensar que el ciclo solar estaba asociado al ciclo de la vida y de la muerte, pues los muertos se iban con el sol del ocaso y sus ánimas se manisfestaban al amanecer en momentos significativos como los solsticios. Los ritos funerarios tienen bastante que ver con la concepción de la muerte como un estado que podría definirse como de otra “forma de vida”.

 Los antepasados seguían estando presentes entre los vivos de varias maneras. Así como habían poblados para los vivos también estaban las necrópolis o poblados de los muertos, a los que se enterraban con ofrendas de alimentos y algunos objetos personales: su arma, su bastón, amuletos, peines, adornos, punzones u otros utensilios de hueso, tabonas (objetos de obsidiana u otra piedra), e incluso han aparecido animales completos depositados junto al cuerpo, como perros en Tenerife y ovejas y cabras en La Gomera. En algunos casos, el cadáver se sometía a un proceso de secado previo o embalsamado. La momificación, propiamente dicha, se reservaba a las élites. Tras esto, se les envolvía en sudarios cosidos a modo de saco. Cuantas más capas tenía, mayor posición social contaba el individuo.

Las sepulturas más frecuentes eran las cuevas, donde depositaban el cadáver -sin enterrar- sobre lajas, tablones, parihuelas, ramajos o algo que lo mantuviera separado del suelo. Tras esto, el recinto se sellaba con una pared de piedra, para aislarlo de posibles depredadores animales y de las inclemencias del tiempo. En las islas en que no habían cavidades naturales suficientes, se excavaban fosas en el terreno, como se ha observado en Fuerteventura, Lanzarote y La Gomera. En Gran Canaria, se usaron, además, cuevas artificiales y túmulos (especies de montículos artificiales con que era costumbre cubrir una sepultura) preislámicos norteafricanos. El más común era una simple construcción troncocónica de piedras bajo la que se ubicaba una cista del mismo material, que consiste en cuatro losas laterales y una quinta que hace de cubierta, y que era dónde se depositaba el cadáver.

Existen túmulos con un torreón central que alberga la cista original, rodeado por uno o más anillos de muros, con cistas secundarias y una rampa o pasillo de acceso, lo que evidencia una habitual relación de los vivos con sus ancestros. Algunas de estas necrópolis tumulares se ubican en el malpaís o en terrenos de aspecto singular, rodeados de tapias. 

Las Manifestaciones Rupestres

Viernes, Diciembre 19th, 2008

Dibujos PodoformosLa abundancia de grabados rupestres en Canarias es de sobra conocida. La mayoría de ellos se asocian a prácticas mágico-religiosas, aunque no sea la única explicación a considerar. Algunos trazos geométricos hallados en La Palma y otras islas, se han interpretado como instrumentos mágicos para favorecer la lluvia o la fecundidad: los signos podomorfos se interpretan como la presencia simbólica de los dioses…

Existen algunas diferencias iconográficas, técnicas, de distribución, etc. entre las distintas islas, pero podrían verse como soluciones diferentes para expresar una misma idea. Por ejemplo, la técnica de hacer incisiones es fácil de usar sobre materiales basálticos muy meteoizados y restos volcánicos, mientras que la técnica del picado es más útil en basaltos recientes. El uso de la primera técnica da como resultado surcos estrechos y rectilíneos, y la segunda técnica permite formas curvilíneas de surcos anchos, por lo que el mismo trazado puede parecer diferente según la táctica empleada.

Las inscripciones líbico-bereberes están extendidas por toda Canarias, con algunas variantes alfabéticas. A parte, en las islas orientales existe otra escritura, que en ocasiones coexiste con la anterior y que para algunos sería de origen latino cursivo-pompeyano, mientras que para otros sería pre-líbica. En cualquier caso, ambos tienen origen norteafricano.

Gomera, Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote cuentan con técnicas y motivos afines. Predominio de la incisión, aunque también se usó el picado e incluso la abrasión de superficies. Se suelen encontrar en lomos, peñas, roques, montañas o espigones con buen dominio visual, y rara vez en cuevas. Los motivos incisos consisten, normalmente, en trazos rectilíneos que componen líneas paralelas, reticulados,  escaleriformes, etc, a menudo enmarcados; rombos, rectángulos, cuadrículas tipo ajedrez, triágulos, círculos, óvalos, cruciformes, ramiformes, pisciformes, con forma de sol, antropomorfos, etc. Mediante al técnica del picado se grabaron huellas de pies (podomorfos) o de calzado…

Cueva Pintada de Gáldar, Gran CanariasEn Gran Canaria, mediante picado, se grabaron antropomorfos masculinos, ramiformes, escritura líbico-bereber, etc. Hay triángulos púbicos tallados con diversas técnicas en el interior de cuevas artificiales. Sólo aquí existen cuevas artificiales decoradas con pintura roja, negra y blanca, formando distintas combinaciones: zócalo rojo con resto de paredes y techo negros; lo mismo pero con puntos blancos sobre el negro; antropomorfos, formas geométricas combinadas, como en la Cueva Pintada de Gáldar, interpretadas como emblemas familiares, y otras.

En La Palma se usó el picado continuo y discontinuo seguido o no de abrasión. Las áreas de mayor concentración son zonas de pastoreo estival, como Garafía, la cumbre, el ramal meridional de la Caldera y menos en el interior de Taburiente. Los petroglifos se asocian a caminos, zonas de pastoreo, algunas fuentes, etc. El tipo de roca sobre la que se hicieron los grabados son, por este orden, basaltos, traquibasaltos, fonolitas y tobas, prefiriendo los afloramientos rocosos, bloques, escarpes de los barrancos, roques y diques, etc. Los motivos grabados se agrupan en cuatro tipos: espiraliformes, circuliformes, meandriformes y lineales-reticulados, con sus respectivas variantes.

En El Hierro utilizaron el picado y los motivos se agrupan en ideogramas geométricos y escritura líbico-bereber, y que frecuentemente aparecen asociados entre sí. Entre los primeros hay círculos y óvalos, en ocasiones segmentados, reticulados, ramiformes, meandriformes, etc. Suelen encontrarse sobre la superficie de coladas de magmas con poca densidad, los famosos lajiares, pero también en escarpes y hay un caso de escritura sobre tablón de madera.

Tras la conquista, en todas las islas se grabaron nuevos motivos, como crucifijos, barcos de distintas épocas, textos en castellano, etc.

Las cazoletas y canales existen en toda Canarias. Suelen estar excavados en toba o rocas blandas. Las cazoletas tienen diversas formas y tamaños y los canalillos desaguan en ellas o las intercomunican, siguiendo siempre la inclinación natural del terreno. Cazoletas y canales forman una red con combinaciones diversas para capturar el agua de lluvia u otro líquido derramado, retenerlo y distribuirlo. Parecen emulaciones de una red de barrancos, del ciclo económico del agua, pero también pudieron haber servido para derramar leche de manera ritual, como mencionan las crónicas.

Creencias y Ritos

Miércoles, Octubre 29th, 2008

La religión impregnaba todos los aspectos de la vida. Su concepción del mundo era esencialmente religiosa. Creían en un dios supremo que estaba en lo alto, señor de la tierra y del cielo, creador de todas las cosas, de la lluvia, de la luz, y de todo lo que crecía y nacía. Algunos indicios lo asocian al sol: “Adorábamos al sol naciente” declararon unos canarios esclavos del sultán de Marruecos hacia 1350. La luna era otra divinidad que, además, regulaba su calendario. Creían también en unos espíritus maléficos que causaban temor, eran origen de enfermedades y ocasionaban males, de nombre Tibicena en Gran Canaria, Hirguan en La Gomera, Iruene en La Palma o Guayota en Tenerife. Por último, también los espíritus de los antepasados tenían una importancia notable. En Tenerife, los menceyes juraban sobre un hueso del primero de su linaje y en Lanzarote y Fuerteventura creían que los espíritus de sus antepasados andaban por los mares y se manifestaban en forma de nubecitas cuando sus parientes los llamaban en las fiestas del solsticio de verano.

Catedral de Arehucas

Existieron grandes cultos colectivos en los que participaban varios bandos, otros que afectaban a los miembros de un linaje y cultos domésticos. Las funciones de dichos cultos eran diversas. Los más conocidos servían para solicitar lluvia. Y si los cultos domésticos eran realizados por los miembros de la propia familia, en otros de mayor alcance intervenían personajes religiosos. En Gran Canaria estaba el faykag , miembro de la familia guanartémica con funciones religiosas, sociales y econñomicas; y también intervenían en determinados ritos las harimaguadas, jóvenes vírgenes de la nobleza. Asímismo, en Tenerife también hubo varias categorías religiosas, entre las que destaca el guañameñe, hombre santo y divino. Algo similar serían las adivinas de La Gomera y El Hierro y las profetisas Tibiabin y Tamonante de Fuerteventura. Pero algunas ceremonias muy solemnes eran presididas por el propio jefe, como hacía el Mencey en el momento simbólico de iniciar la siembra.

Existió una gran variedad de ritos mágico-religiosos. Muchos lugares de culto estaban en la cima de las montañas, consideradas medianeras entre la tierra y el cielo. En Fuerteventura y Lanzarote hubo templos o casas de oración, llamados efequenes, donde hacían ofrendas de leche y manteca. En La Palma tenían amontonamientos o “pirámides” de piedras, donde se reunían para celebras sus fiestas religiosas. En Tenerife hay cuevas que la tradición denomina “iglesias de los guanches”, entre ellas la de Achbinicó o de San Blas. En Gran Canaria existieron casas de oración llamadas Almogaren, donde se encomendaban a su dios.

Hábitat

Viernes, Octubre 24th, 2008

En casi todas las islas el grupo social estaba constituido por una extensa familia que vivía dispersa en pequeños poblados formados por cuevas naturales y chozas. La cueva natural originada por la erosión fue la vivienda habitual, además en El Hierro, Lanzarote, Tenerife y La Palma también aprovecharon los tubos volcánicos. A veces colocaban un muro de piedras en las entradas de las grutas o hacían subdivisiones en el interior de las mismas. Sin embargo, también era habitual la construcción de viviendas, que normalmente eran simples zócalos de piedra de planta ovala o circular, sobre los que se levantaba el resto de la estructura a base de troncos y ramas. En La Gomera y El Hierro solían semiexcavarlas en el terreno y eran relativamente grandes. En Fuerteventura es común verlas junto a corrales y en Lanzarote se han descubierto construcciones mucho más complejas, como es el caso de Zonzamas.

museo canario

En Gran Canaria la población se agrupaba con criterio administrativo, el hábitat estaba más concentrado y contaba con una concepción casi urbana. Existían dos grandes núcleos poblacionales, la villa de Gáldar y la de Telde, que eran las capitales de los dos territorios políticos de la isla. Estos guanartematos estaban a su vez divididos en distintas unidades administrativas a cargo de un guayre, cuyo centro era una gran aldea de la que dependían otros pequeños poblados. Las cuevas artificiales fueron labradas en toba y otros tipos de roca blanda, con caminos y canales de drenaje, graneros y las mismas viviendas, sorprendiendo la complejidad de los trazados de los poblados. A la entrada de estas cuevas se pueden apreciar los rebajes destinados a alojar el marco de la puerta y una claraboya, después viene la cámara principal, a la que generalmente se abren otras estancias más pequeñas como silos y alacenas; en el piso suelen encontrarse huecos excavados que servían de hogar, para embutir molinos, para almacenamiento de productos, etc. Además de ranuras y hoyos de postes para mamparas. Se han encontrado cuevas de dos plantas, así como de dimensiones y formas complejas.
Las casas, a diferencia de las cabañas son construcciones sólidas y resistentes, hechas a conciencia para perdurar durante generaciones. Pueden aparecer adosadas entre sí formando una manzana de casas, o ser independientes, en cuyo caso suelen ser de forma oval exteriormente y cruciforme en su interior, aunque las hay de otros modelos. En el exterior de la entrada, que se situaba en uno de los brazos de la cruz, solían encontrarse unos bancos. Se accedía a través de una puerta con gozne y junto a ella estaba el hogar; en el centro de la casa hay un brasero delimitado por cuatro piedras o labrado en un solo bloque. Los otros tres brazos de la cruz son estancias dormitorio y almacén. El techo estaba formado por cuatro vigas sobre las que se ponían otros palos, y sobre ellos, capas de lajas, carrizo y barro.
Encontramos también, tapias rodeando los poblados, murallas de contención junto a cauces de barrancos o a la orilla del mar, muros de abancalamiento, callejas, pequeñas plazas, poyos para sentarse. También hay recintos con otras funciones, como un gran cercado cuadrangular que parece ser que lo utilizaban como corral, aunque hay quienes lo veían como un lugar de reunión; lo que se denominó “palacios de justicia” son recintos con asientos y gradas, indudablemente destinados a actos públicos; hay formaciones con cuatro “betilos” en su interior, a veces con un banco corrido y numerosos restos de animales.

Desmintiendo algunos tópicos

Lunes, Mayo 12th, 2008

Cuando hablamos de los aborígenes en algunas ocasiones creamos tópicos etnocéntricos, como que aquí vivía muy poca gente y casi todos murieron en la conquista, que tenían culturas “neolíticas”, que “sólo” eran culturas de pastores; o, por contra, que eran muy altos, rubios y vivían felizmente en armónico equilibrio con una naturaleza pródiga. Esto se debe, por un lado, a la posición ideológica de cada cual. Por otro, a que la arqueología y la antropología canaria surgieron entre el romanticismo y la arqueología-antropología racista, y crearon una determinada imagen del indígena que aún hoy cuesta erradicar.

Desde luego que estaban más “atrasados” tecnológicamente que los europeos, aunque “desarrollo” y “atraso” son categorías relativas y algo euro céntricas. Es un disparate decir que era una cultura neolítica, porque los que vinieron a poblar las Islas habían superado el neolítico prácticamente al mismo tiempo que en la península Ibérica, hacía casi dos mil años. La población total puede que superase las 80000 personas, cifra relativamente alta comparada con muchas zonas de Europa en aquella época, y no desaparecieron todos, porque los estudios genéticos señalan que en la población canaria actual, junto a los aportes posteriores a la conquista, se detectan huellas genéticas de los aborígenes en torno al 50% de los linajes maternos y en un 8% de los paternos. El mito de que eran muy altos y rubios ya ha remitido, pero queda por erradicar la idea romántica de una sociedad justa, pues había desequilibrios sociales. Tampoco vivían en armonía con la naturaleza, porque transformaron algo el paisaje e incluso contribuyeron al retroceso o extinción de varias especies animales y vegetales.

Las Culturas Aborígenes.

Viernes, Abril 18th, 2008

Descartando algunos tópicos:

Al referirnos a los aborígenes a veces recurrimos a tópicos como que en Canarias vivía muy poca gente y que casi todos murieron en la conquista, que la cultura era del “neolítico” o por contra, que eran altos y rubios y vivían en una perfecta armonía con la naturaleza…Por descontado que estaban más “atrasados o desarrollados” tecnológicamente que el resto de los europeos pero calificarla de cultura neolítica es un disparate ya que los que vinieron a poblar las islas habían dejado atrás el neolítico prácticamente al mismo tiempo que en la Península Ibérica, hacía casi 2.000 años. La población total puede que sobrepasase las 80.000 personas, cifra realmente alta si se compara con ciertas zonas europeas de la época, y no desaparecieron todos con la conquista ya que estudios genéticos señalan que en la población canaria actual, junto a los aportes posteriores a la conquista, se detectan huellas genéticas de los aborígenes en un 50% de los linajes maternos y en un 8% de los paternos. El mito de que eran altos y rubios ya ha remitido pero queda por eliminar la idea romántica de sociedad justa, pues había desequilibrios sociales. Tampoco vivían en armonía con la naturaleza ya que contribuyeron al retroceso o extinción de animales y vegetales.

 

Un nexo cultural común que se diversifica en 7:   

Los primeros habitantes de las islas tendrían en sus orígenes una cultura similar pero con el paso del tiempo y el aislamiento, cada isla desarrollaría una cultura propia, aunque siempre se vislumbre ese remoto origen común. El origen bereber está demostrado desde el S. XIV. Cuando los europeos empezaron a visitar el Archipiélago advirtieron, que pese a ciertas diferencias culturales entre las distintas islas, contaban con un sustrato cultural común, entre ellas, que hablaban variantes dialectales de la lengua de la Berbería y que algunas de las costumbres se asemejaban bastante a las de los bereberes del continente.

Actualmente, no se descarta alguna arribada de imazighen (plural de Amazigh y nombre con el que se denominan los pobladores originales del norte de África) por sus propios medios de navegación, pero se tiende a aceptar que la mayoría fueron traídos en distintos momentos de la historia, como vienen a insinuar los resultados arqueológicos que están revalidando la genética y la filología. Las tesis actuales pueden resumirse en lo siguiente: el 1er poblamiento se produjo a mediados del primer milenio antes de Cristo. Las dataciones más antiguas, obtenidas de momento, son de los siglos IV y V a.C., ya que algunas anteriores son discutibles.

El descubrimiento del archipiélago no debió ser mucho antes, cuando los marinos del Mediterráneo occidental empezaron a costear esporádicamente el litoral atlántico norteafricano. La primera arribada de población coincide con la existencia de Cartago y no se descarta que participara en ello…

Los primeros pobladores se distribuyeron por el archipiélago, tal vez de manera escalonada, iniciando después su adaptación y la posterior colonización de cada isla, y después, una vez aislados, lentamente evolucionaron empezando a formarse las distintas culturas insulares. Con posterioridad hubo otros contactos y arribadas puntuales que afectaron a una o varias islas, y no se descarta que eso sea la explicación de la radical diferencia cultural de Gran Canaria. Una de esas arribadas hubiese ocurrido entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., a consecuencia, tal vez, de deportaciones por parte de romanos o bereberes romanizados a Canarias de norteafricanos que se oponían a su expansión colonial, ya que fueron frecuentes los levantamientos imazighen entre los siglos I a.C. y III d.C., seguidos, a menudo por deportaciones masivas de las elites. Está demostrado el paso de embarcaciones romanas por el Archipiélago, aunque eso no significa que trajeran a los primeros seres humanos, sino en todo caso, a un contingente que se sumaría a los que ya estaban. Mucho después, en torno al siglo X d.C. un pequeño grupo de gente llegó, al menos, a La Palma. El resultado final del aislamiento fueron siete culturas distintas, pero que conservan ciertos rasgos comunes, más acentuados entre Lanzarote y Fuerteventura que entre otras. Un buen ejemplo son los grabados rupestres y la cerámica, que durante mucho tiempo se creyeron paradigma de la diversidad, pero hoy encontramos similitudes entre varias islas.       

Sociedad:

Excepto en Lanzarote y El Hierro, el territorio se dividía en diversas unidades políticas: En Gran Canaria y Fuerteventura, dos; en La Gomera, cuatro. Nueve en Tenerife y doce en La Palma.
Era una sociedad clasista dominada por una “nobleza” de índole hereditaria, que en Gran Canaria y Tenerife tenía dos distinciones: Achimencey y cichiciquitzo en Tenerife, castas que controlan el poder y eximidas de realizar trabajos, excepto los de la guerra y la administración, ya que era el resto de la población quien trabajaba para ellos.
El jefe, Guanarteme en Gran Canaria, Mencey en Tenerife, repartía cada año lotes de tierra entre la “nobleza”. La mayor parte de la población pertenecía al grupo dependiente: pastores, agricultores, artesanos, etc. Ocupando el nivel más bajo del escalafón se encontraban los que realizaban trabajos relacionados con la sangre. Existían mitos que convertían en divina la decisión de ocuparse de estos trabajos. Respecto a la apariencia externa, la posición venía dada por el tipo de corte del pelo y de la barba, por el tipo y color de los ropajes, etc.
La ganadería era uno de los pilares productivos, siendo las cabras y las ovejas parte esencial de la cabaña ganadera, seguidas en último término por los cerdos.
La agricultura desempeñaba un destacado papel, especialmente en Gran Canaria, y en La Palma en su período antiguo. La mayoría de las islas se dedicaba al cultivo de cereales, como el trigo y la cebada, de legumbres como habas, lentejas, arvejas y de frutales, como la higuera, principalmente.
Algunos poblados debieron especializarse en determinados cultivos y guardaban el excedente de producción en graneros colectivos fortificados que excavaban en la roca, ocultos a la vista. Las famosas pintaderas parece que pudieron servir como sellos identificativos personales, además de para la pintura corporal.
Otro tópico a desmentir es que los aborígenes vivían de espaldas al mar. Las fuentes de la conquista reflejan que eran excelentes nadadores, dato que viene reforzado por los estudios bioantropológicos de diversos cráneos que desvelan malformaciones en el oído interno, conocidas actualmente como oído de nadador y que están estrechamente relacionadas con la exposición del canal auditivo a las aguas frías, como las que circundan el Archipiélago.
Así mismo, señalar que el marisqueo fue un aporte alimenticio muy importante. También pescaban con anzuelos desde tierra, o cerrando con piedras las salidas de los charcos y caletones para que al bajar la marea quedaran los peces atrapados y así capturarlos con cestas o tras aturdirlos derramando leche de tabaiba o de cardón. En Gran Canaria pescaban con un sistema que aun hoy es utilizado en Mauritania: tras divisar los cardúmenes de sardinas u otros peces, se tiraban a la marea en masa, cada uno con una red de junco y un palo. Batiendo el agua con los palos, con el fin de empujar y rodear el cardumen, iban juntando sus tramos de red y tiraban de ella hacia la orilla. Debido a esto es que en esta isla la presencia de restos de sardinas encontrados junto a la Cueva Pintada es abrumadora (en torno a 70%) frente a otras especies que la siguen muy de lejos como viejas, sargos, morenas, galanas, brecas, cabrillas, caballas, pejeverdes… En el resto de las islas, donde prevalecía el uso de las otras dos técnicas de pesca, la vieja era el pescado más consumido con diferencia. 

 

Productos Manufacturados: 
La cerámica constituye un distintivo cultural de cada isla, a la vez que conserva señas de un pasado común. La de La Palma evolucionó con una laboriosidad superior al resto. La cerámica de La Gomera tiene ciertas semejanzas con la de Tenerife, además de sus propias peculiaridades, siendo frecuentes los cuencos bajos de bordes convergentes y labios engrosados. La de El Hierro no es de muy buena calidad, decorada a menudo con una o dos bandas horizontales junto al borde y posee ciertas similitudes con la de La Palma y Tenerife.
 Gánigo

Lo mismo sucede con algunas cerámicas de Lanzarote y Fuerteventura, en las que se detectan indicios de la evolución estilística desde modelos análogos a las de La Palma  y Tenerife hacia formas más elaboradas, aunque siempre manteniendo semejanzas en la decoración. La cerámica de Gran Canaria es radicalmente opuesta al resto, contando con muchas similitudes de las cerámicas pintadas de fondo plano de estilo magrebí. Presenta una calidad excelente sólo explicable mediante la existencia de verdaderos talleres especializados; ofrece gran variedad de formas, tamaños, tipos, usos específicos…Si en el resto sólo se alisa la superficie y y se realizan decoraciones plásticas, aquí se bruñe y se hace un uso masivo de la pintura. 

Al no existir metales en las islas, los antiguos pobladores se vieron forzados a fabricar sus utensilios en piedra, que trabajaban con gran destreza, en huesos de animales, etc. El trabajo de la madera estuvo también muy extendido, sobre todo la madera de pino y de sabina con las que fabricaban lanzas (banot, magado), añepas (estandartes), bastones, peines, puertas, recipientes varios, parihuelas funerarias (chajasco),  etc, etc… Las pieles animales, primorosamente curtidas, cortadas, cosidas y teñidas, eran empleadas para la confección de vestidos, bolsos, mantas, sudarios e innumerables enseres más… Otro tanto ocurrió con los tejidos de palma y junco, destinados a la fabricación de esteras, mamparas, cuerdas, bolsos, canastos y demás elementos de uso cotidianos.

 

 

 

Silvo Gomero, ¿Un Origen Prehispánico?

Jueves, Abril 17th, 2008

Gomero silvandoLas Explicaciones antiguas del lenguaje silbado de los gomeros son francamente pintorescas. Así, autores como Viera y Clavijo o Abreu Galindo hacen referencia a aquella opinión vulgar que los hacía descendientes de unos delincuentes privados de la lengua, como castigo por sus delitos. Pero ambos autores coinciden en afirmar como tesis más probable el carácter africano de la lengua de los aborígenes canarios, pronunciada en el fondo de la garganta.

Naturalmente, las informaciones lingüísticas de los cronistas poco o nada nos pueden revelar, como sucede con aquellas observaciones de Viera acerca del habla de los gomeros, de los cuales comenta que apenas parece que usaban de la lengua para las precisas articulaciones.

Cabe pensar que los gomeros prehispanicos (y probablemente los habitantes de otras islas, como El Hierro) conservasen una modalidad silbada de su lengua nativa. El sistema silbado estaba capacitado para adaptarse perfectamente a una lengua distinta de la originaria, por lo que sin dificultad pasó a la de los conquistadores. Lo que no es demostrable aún es que las técnicas del silbo procedan del África próxima o no, ya que no parece verosímil que se formara en Canarias espontáneamente. Aun así, la hipótesis del origen norteafricano parece, a todas luces, la más probable, pero la probabilidad no significa certeza. Un viajero inglés llamado Samler Brown, afirmó haber oído un procedimiento similar de comunicación en una de las tribus del Atlas y no sería extraño que ahí esté la clave genética del lenguage silbado de los gomeros.