Archivo para la Categoría ‘Siglos XVIII y XIX’

Los Cronistas Canarios

Miércoles, Noviembre 26th, 2008

La historia ha contribuido a determinar las más que notables diferencias insulares por la naturaleza de las conquistas señoriales en los primeros tiempos y por las realizadas posteriormente en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, que unido al legado de los numerosos pueblos, de distinta procedencia, que paulativamente se establecieron en las Islas y a las que influencias recibidas de otras latitudes, en particular de iberoamérica, dejaron su impronta en la economía, la cultura y la mentalidad colectiva canaria.

Crónistas Canarios

En el siglo XVI Canarias en su totalidad se incorpora a los usos y costumbres de Europa; pocas son las crónicas que nos han detallado un informe del vivir cotidiano de la época. Pero entre ellas hay una de gran valor, la del viajero portugués Gaspar Frutuoso que visita las Islas en la segunda mitdad del siglo XVI. Su trabajo habla continuamente de la industria popular: “La mujer aborigen guerrera se convirtió en mansa oveja, afable y conversadora, casada con portugueses y castellanos”. Refiriéndose a esta sociedad dice: “Todos son criadores de cabras y ovejas, comen gofio de trigo y cebada, amansándolo en aceite, miel y leche en tostadores que hacen de barro muy lisos y limpios”, primera cita que conocemos de una pieza concreta de alfarería popular.

Los aborígenes se incorporaron a las nuevas costumbres importadas: “bordan bien, pero casi no saben hilar ni tejer, cosa que dejan para las portuguesas”; cita que nos sitúa en las múltiples influencias que de aquellas latitudes nos llegaron, y de las que Pérez Vidal en su trabajo Los portuguesismos en Canarias, recoge la terminología de las piezas del telar palmero, demostrando que aún hoy se conservan las voces de denominación de muchas de ellas.

Continúa Frutuoso diciendo: “Saben hacer camisas, pespuntar jubones, bordar almohadas y hacer obras de red muy costosas (..)”, labores que consiguen perfeccionarse al ser el puerto de la isla de La Palma el tercero del Imperio español, depués de Amberes y Sevilla y recibir la influencia de Flandes, al tiempo que alcanzaban una mezcla de influencias técnicas y sensibilidades.