Archivo para la Categoría ‘Música tradicional y de raíz canaria’

La Música Tradicional y de Raíz, Isla a Isla: Lanzarote.

Viernes, Febrero 5th, 2010

LanzaroteLanzarote es la primera isla en ser conquistada y colonizada. En el solar de la Gran Aldea de Acatife se asentó la primera capital de la isla, Teguise. Hasta allí llegaron las primeras órdenes religiosas de Canarias, sobre todo franciscanos. Se cree que fueron los monjes franciscanos los que trajeron las primeras costumbres musicales europeas que aún perviven en la isla. En los albores del S. XV proliferaba la idea del Purgatorio, así como la necesidad de ayudar a las ánimas encerradas en esa especie de paso intermedio entre el cielo y el infierno a salir hacia un estadío místico superior y debido a ello proliferaban cofradías de hombres que entonaban quejumbrosos cantos dedicados a los muertos, con el fin de recaudar fondos para misas de difuntos. En Canarias encontramos este tipo de cofradías de ánimas en diferentes formas y en Lanzarote, en concreto, esta tradición quedó en forma de Rancho de Pascua y sólo cantan a la Navidad. El más conocido de estos Ranchos es el de Teguise, aunque también existen aún los de San Bartolomé y Tías, por nombrar algunos pueblos en los que se continúa una tradición que, mezclando lo religioso y lo profano, representa una de las más antiguas expresiones de la música tradicional de Canarias. 

Otra de las tradiciones de gran interés dentro del folclore lanzaroteño está también ligada a un ritual, aunque esta vez relacionado con la tradición marinera y la fertilidad. Los “Buches” son  una tradición de la que tenemos constancia ya desde el S. XIX. Básicamente, consiste en un grupo de hombres portando buches de pescado inflados y secados al sol. Su vestimenta corresponde a una especie de parodia burlesca de la forma de vestir de los campesinos de principios de siglo y unas caretas realizadas con redes de pescar. Los Buches entonan melodías marineras con una parranda formada por guitarras, laúdes, timple y forito (acordeón), así como con diversos instrumentos de percusión como la batea y el pito de agua con forma de barco. Aparte de la parranda, un grupo de hombres portando los mencionados buches va propinado golpes al público que huye cómplice ante los inofensivos ataques.

El primer grupo en aparecer en escena fue la Rondalla Ajey, de San Bartolomé. La Ajey dio forma a las danzas y géneros que hasta ese momento se hacían de forma espontánea en los bailes celebrados en casas particulares: malagueñas, seguidillas, la Isa del Uno o en Sol, La Isa del Cinco o en Re, y el Sorondongo en una de sus versiones menos ortodoxas. Después surgieron grupos como la Rodalla de Arrecife o Los Campesinos (que aportaron una nueva estética a su vestimenta, así como su famosa “saranda”). Seguidamente aparecieron otros colectivos como Malpaís de la Corona o Guadarfía. A partir de los ochenta nacen algunos grupos que comienzan a afrontar la creación partiendo de patrones musicales tradicionales. El primero de ellos fue Acatife, cuyo primer disco “Cruz del Mar” supuso una interesante aportación a una nueva forma de hacer música partiendo de elementos tradicionales.

 

La Música Canaria. La “canción canaria”.

Martes, Octubre 27th, 2009

En la segunda mitad del siglo XX suceden las islas una serie de profundas transformaciones que marcan un antes y un después en la concepción de la música tradicional. El cambio de hábitos culturales, la irrupción de los medios de comunicación y el desplazamiento a sectores productivos diferentes condicionaron que la música que estaba ligada a esa “forma de ser” cambiara de sentido. El surgimiento de los llamados “grupos folclóricos” y los luego denominados “grupos de música popular”, fue modificando la antigua concepción de la música y la danza, pasando de folclore a espectáculo folclórico, ya que pasó de expresarse libremente a cantarse y bailarse en un escenario y para un público espectador.

La cultura musical de los propios cultores se incrementó, de manera que las antiguas formas y estilos musicales se fueron puliendo, armonizando y estandarizando, al tiempo que se coreografiaban las danzas para su mayor vistosidad.

Son muchos los marcos sociales y festivos donde la gente se manifiesta a través de la cultura musical de manera espontánea, de la misma manera que muchos complejos rituales siguen casi inalterados.
Al igual que ocurriera en otros muchos pueblos, entre los improvisadores y transmisores de la literatura y la música tradicional surgió la figura del compositor. Impulsados por la posibilidad de que algunos cantantes isleños pudieran lanzarse a la carrera como “vocalistas”, algunos músicos comenzaron a esbozar melodías y letras que bebían de ritmos o motivos tradicionales. Pompeyo Pérez fue uno de estos compositores y Agustín Bermúdez uno de sus cantantes. Temas como “Alma Canaria” o “De ti para mi” son algunos ejemplos de canciones compuestas por ambos. Abierto el camino, algunos otros se animaron a la tarea de hacer canciones de una temática quizás algo limitada. Igual que ocurre en cualquier sociedad de carácter rural, la exaltación de las bellezas paisajísticas, el amor a la madre y el atractivo de las féminas locales fueron los motivos más recurrentes a la hora de componer canciones. Unidos a estos, otros argumentos como la socarronería del “mago” o la nostalgia del emigrante fueron cantados por solistas y grupos. La herreña María Mérida y la grancanaria Mary Sanchez han sido las portavoces feminas más conocidas y dignas representantes de esta tendencia. Grupos y/o trios que han dejado huella vienen representados por nombres como Los Huaracheros, El Trío Acaymo y, más adelante en el tiempo, Añoranza y Garoé.

Sin duda el colectivo que lleva la canción canaria a una amplia aceptación popular es Los Sabandeños, ayudados además por los medios de comunicación y las grabaciones discográficas. Es difícil marcar los límites entre lo que podemos considerar folclore y lo que damos en llamar “música popular”. Como diferencia digamos que al segundo grupo pertenecen aquellas canciones más o menos recientes de las que se conoce su autor y que están basadas en patrones rítmicos y melódicos de la música tradicional. Las primeras canciones que aparecen en este sentido hacen alusión a la belleza de algunos pueblos de las Islas.

Algunos ejemplos son San Juanito de Juan del Río Ayala y el maestro Herrera, Campanas de Vegueta de José Maria Millares, La Vieja Farola de M. Perdomo y E. Bastarda, Ay Teror y Sombras del Nublo, de Néstor Álamo, La Lucha Canaria y De Tenderete, de Elfidio Alonso.

Asimismo, el caudal de canciones se va nutriendo de autores que aportan letras de gran calidad al repertorio de los diferentes grupos. Sindo Saavedra, Manuel Haro, Juan Carlos Monteverde, Esperanza Arrabé… Nombres de “copleros” que han sacado cada vez más posibilidades a la lírica popular. Las voces que cantan estas melodías también se hacen eco de la proliferación de estos géneros, con Mari Carmen Mulet, Mariví Cabo, Candelaria González, Cali Fernandez, Beatriz Alonso, José Manuel Ramos, etc…

De una forma paralela los cantautores comienzan a utilizar la música y las métricas populares para ir introduciendo letras con mayor contenido social, y poético, hasta llegar a lo que podríamos considerar la “Nueva Canción Canaria”. Iniciado con la audaz formular del grupo Taburiente, el Fol. Y canción de autor se dan la mano en no pocos experimentos, muchos de los cuales obtuvieron excelentes resultados estéticos.

La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios V.

Viernes, Agosto 7th, 2009

Cantos de Trabajo: Han ido desapareciendo en los últimos años, siendo muy raro encontrar gente que los haya cantado o escuchado cantar, debido al aceleramiento económico e industrial acaecido a nivel mundial. Algunos ejemplos de este tipo de cantos:
Cantos del Güeyero: Ligado a la labor de arar el campo, encuentra en varias islas versiones distintas, dado que las melodías para sobrellevar la dura tarea de labrar la tierra varían en función de los pueblos, ya que son varios los géneros folclóricos que sirven al fin de entonar un canto de arada (isa, malagueña, romanza, folía).
Danzas y Rituales Procesionales: De las numerosas manifestaciones de nuestra cultura, quizá sean las danzas rituales las que más remotos orígenes tienen. Con un sentido mágico religioso, en sus inicios se encaminaron principalmente a alabar y festejar al ser supremo, en una dimensión totémica que aún conservan muchas de ellas. Pero no sólo nos referimos a esos bailes con coreografías más o menos complejas que se realizan en determinadas funciones o ritos de carácter religioso o profano, sino que también estamos hablando de los actos o representaciones que, sin ser propiamente danzas, se encuentran en la frontera entre las representaciones teatrales y las danzas tradicionales, teniendo en común su aparición en determinados ritos de carácter festivo. Con soportes musicales muy diversos y funciones distintas en varias islas, estos son algunas de estas danzas rituales:

Bailes de la Rama: Algunas de estas “danzas” tienen su origen en ritos aborígenes que, transformados en su sentido original, conservan parte de su expresión. Éste es el caso de las únicas manifestaciones rituales que se conservan en Gran Canaria, conocidas por el nombre genérico de

Bailes de la Rama, que encuentran sus raíces en una costumbre prehispánica de invocación de la lluvia por parte de las Harimaguadas (especie de vírgenes vestales) que golpeaban el mar con ramas. Hoy día La Rama es un baile festivo abierto a todo aquel que quiera participar danzando al son de las bandas de música, que imprimen un ritmo trepidante a la comitiva que porta ramas de poleo, pino, laurel, etc. y que al final del recorrido son depositadas en las diferentes ermitas de los pueblos donde se celebra. Las más conocidas son las de Agaete, Moya, Guía, Los Caideros de Gáldar y la Aldea de San Nicolás.

Tajaraste del Niño: Un importante grupo de estas danzas viene representado por lo que podríamos llamar “Danzas de Pastores, de Navidad o de Iglesia” ya que todas tienen en común que se celebran en fechas de Navidad y en Templos. Dichas danzas se desarrollan en la noche del 24 de Diciembre, en la misa del gallo, así como el día 6 de Enero. Una de estas danzas es el Tajaraste del Niño de Punta del Hidalgo”. Al ritmo del tajaraste, interpretado con cuerdas, se ejecuta un desarrollo coreografico de alabanza al Niño-Dios. La mayor parte de estos “Bailes del Niño” (como tambiñén se les conoce) son siempre ejecutados por hombres.

Los Indianos de Santa Cruz de La Palma: El parentesco de la cultura tradicional palmera con el mundo afrocubano, se plasma en esta tradición de incierto origen que tiñe literalmente de blanco las calles de Santa Cruz de La Palma cada año por Carnaval.
Con polvos de talco y al ritmo de son cubano, los palmeros adaptan la tradición de “manchar” a todo aquel que se ponga a tiro. Una vez más la fecundidad se ritualiza a través de un hecho festivo. La tradición oral informa sobre el origen de esta costumbre en un cargamento de harina en mal estado traído en un barco llegado de Cuba en el siglo XIX. Sin embrago, la estrecha relación con Cuba, nos lleva a plantear un posible paralelismo con rituales de blanqueo de piel de las comunidades “ñañigas” incorporados a la cultura cubana por los descendientes africanos.

Danza de San Pedro de Güímar: De las distinta danzas de cintas de Tenerife, merece especial mención la “Danza de Güímar” por sus particulares características en cuanto a vestuario y coreografía, así como por estar datados su origen (1788) y su plena vigencia. Suele salir esta danza en las procesiones de San Pedro (patrón de la ciudad), San Antón y la Virgen del Socorro (copatrona de Güímar). Dicha danza está formada por doce niños, un hombre que porta el mástil o palo de la danza y el tamborilero que ejecuta un pausado tajaraste con tambor y flauta.

Los Carneros de Tigaday (El Hierro), Los Diabletes de Teguise (Lanzarote) y los Buches de Arrecife (Lanzarote): El componente etnohistórico ligado a rituales de fecundidad de la antigua Roma, queda patente en tres arcaicas tradiciones del “Carnaval Canario”: Los Diabletes, Los Buches y los Carneros. A mediados del mes de febrero, los “LUPERCI”, recorrían las calles desnudos, golpeando a las mujeres con una tira de piel de macho cabrío sacrificado, denominada “la Februa”, con el objeto de propiciar la fecundidad a las mujeres estériles. En El Hierro el ganado lanar, en especial el carnero, constituye un símbolo de identidad insular. En época de Carnaval, varios jóvenes provistos con pieles de carnero y manchados de carbón, recorren las calles para asustar, manchar y tocar a los vecinos, que se ahcen partícipes de un complejo ritual del que se tienen pocas noticias de cómo llegó y arraigó en esta isla. A esta tradición se la denomina Los Carneros de Tigaday. De igual forma que los carneros, Los Diabletes de Teguise heredan el conjunto ritual de libaciones encaminadas a propiciar la fecundidad. En este caso se observa una adaptación del mismo en el sentido de utilizar el estómago de un cabrito (zurrón) atado al extremo de un palo, con el que se reparten los golpes que intentan evitar los niños y mayores de La Villa, cuando llega el Carnaval. La incorporación de la fugura del diablo acentúa el caracter de inversión simbólica a través de la máscara y el ruido producido por los cencerros que acompañan la singular vestimenta. Cumple la función purificadora contra los malos espíritus y demonios que, gestados en un pasado pagano, fueron adaptados a la liturgia cristiana, aunque para la visión de los actuales ejecutores se encuentre vacío de este contenido y se haya convertido en mero divertimento carnavalero. Inicialmente Los Diabletes encontraban su marco temporal en el Corpus, una fiesta que en Canarias contaba con numerosos elementos “demoníacos” (como la Bicha o Tarasca, así como otros “diablos” que conforman cortejos rituales en diversas localidades del Archipiélago…

La mayor parte de éstos se perdieron en pro de tradiciones menos escandalosas, como las alfombras de flores, mientras otros sobreviven, como es el caso de “Los Diabletes”, al trasladarse a diferentes fechas festivas como el patrono local o e Carnaval.

La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios IV

Viernes, Julio 17th, 2009

Lo Divino: Cantar a “lo divino” en oposición a cantar a “lo humano” es una distinción que se repite a lo largo de la historia de la cultura occidental para diferenciar el arte religioso del profano. De esta división surge el nombre de las cofradías de hombres que en las islas de Tenerife y La Palma vienen a llamarse “Los Divinos”, así como del villancico más popular y celebrado de Canarias. Existen numerosas variantes en casi todas las islas, pero sin duda las más conocida es la escrita por los poetas Gil Roldán y Diego Crosa, el músico Fermín Cedrés y el párroco de la Iglesia de la Concepción, Santiago Beyro, a quien se atribuye la letra de la segunda parte del villancico. Estrofa de Fermín Cedrés: <<Anuncia nuestro cantar, que ha nacido el Redentor, el cielo, la tierra y el mar palpitan llenos de amor.>> Estrofa popular: <<La Virgen va caminando en dirección a Belén y en su compañía lleva al glorioso San José.>>

Años Nuevos: Los Años Nuevos de La Gomera pertenecen al denominado folclore del tambor y están enclavados en tiempos de Navidad. La estética musical de las islas de La Gomera y El Hierro tiene poco que ver con la de las demás islas del Archipiélago, siendo poseedoras de un rico e interesante legado tradicional que destaca por la utilización de las chácaras y los tambores en su ejecución como acompañamiento. En el caso de La Gomera, las chácaras y el tambor son de distinto tamaño a los usados en El Hierro. En lo referente a la interpretación de los Años Nuevos, se suelen reunir varias personas al anochecer para salir en comitiva por las calles del pueblo mientras que al son del toque del tambor comienza a cantar el llamado “cantador de delante” repitiendo luego el resto de los acompañantes, las dos últimas estrofas.

Mazurca: Junto a las Polkas y Berlinas, las Mazurcas constituyen lo que Siemens denomina “Aportaciones Decimonónicas”, aires campesinos venidos de Centroamñerica y que encontraron fácil arraigo en las capas populares del Archipiélago hacia el siglo XIX. Su origen podría estar en un tipo de polka-mazurca procedente de la región de Mazuria -en Polonia- y responde a un ritmo ternario cercano al vals. Existe una cierta cantidad de Mazurcas instrumentales, sobre todo en la isla de Gran Canaria. En el caso de la Mazurca de la isla de El Hierro, cabe destacar su singular letra, en la que se manifiesta una personificación de diversos animales que establecen un extraño y desconcertante diálogo entre sí.

Polka: Al igual que la Mazurca, la Polka (originaria de Polonia) llega en el siglo XIX a Canarias y se convierte en uno de los géneros más utilizados para recrear la jocosidad y el humor isleños. Desde el “doble sentido” hasta el propio lenguaje soez, encontramos una gran cantidad de estrofas en prácticamente todas las islas, aunque es en Fuerteventura donde este género conoció especial arraigo.

Berlina: Las diferentes Berlinas que encontramos en Canarias son variantes de aires centroeuropeos (llegados de Berlín, tal como denota su nombre) en ritmo binario y de carácter alegre. Encontramos versiones en La Palma, Tenerife, El Hierro y Fuerteventura. En esta última, la Berlina se suele utilizar para contar anécdotas de personajes o hechos curiosos en la historia de un pueblo.

Habanera: Es una antigua contradanza (derivado del country dance) criolla en compases de 2/4 y 6/8. Posiblemente su origen primigenio está en Inglaterra, pasando más tarde a Francia, donde se hizo muy popular. Lola de la Torre la incluye dentro del folclore marino, porque algunas de sus letras hablan del tiempo feliz o desgraciado en Cuba, de despedidas, etc., que nos hacen pensar que fueron creadas en los largos viajes realizados por emigrantes. Quedó relegada, principalmente, a puertos del Atlántico y del Mediterráneo. Se bailaba en parejas agarradas con acompañamiento de instrumentos varios. En Canarias tenemos algunas versiones, sobre todo impresas en la tradición canaria desde su relación migratoria con Cuba.

Vals: Es uno de los géneros que más tardiamente llegaron a Canarias, también como herencia centroeuropea y de presencia frecuente en los llamados Bailes del Candil, que se celebraban en la primera mitad del siglo XX en todas las islas. Existen varias versiones, algunas de ellas cantadas.

 

 

 

 

La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios III

Viernes, Julio 10th, 2009

El Tango: En Canarias hay diferentes “tangos”, ejecutados en varias islas. En Tenerife, por ejemplo, se conocen las versiones del Tango Guanchero y el Tango de La Florida, si bien el primero es una variación del Tajaraste. Pero, sin duda, el más conocido de todos es el Tango Herreño, ejecutado con una compleja coreografía y el sobrio acompañamiento musical de un tambor, una flauta travesera (el “pito” herreño) y una voz que se ha venido a llamar “de aliento entrecortado”. De esta voz se destaca la reiteración de la palabra “nai” y la supuesta onomatopeya de “tiriri-tiri”. Esta hermosa danza, interpretada por tres parejas (según Lothar Siemens, una clara reminiscencia del llamado “baile de tres”), se desarrolla en un conjunto de zapateos y mudanzas de difícil ejecución. Siemens atribuye a nuestro Tango Herreño, un posible origen morisco, apoyándose en que la reiteración de la palabra “nai” y su onopatopeya, ofrecen una clara referencia a un tipo de flautas del mismo nombre que podemos encontrar en muchos pueblos de la cultura islámica.

Folías: Es uno de los cantos más utilizados para expresar sentimientos como el amor, el desarraigo… Es, junto con la Isa y la Malagueña, uno de los géneros más enraizados, más reconocidos por el canario como propio. Su nombre proviene de la corrupción de la palabra francesa “folíe”, que significa locura en este idioma. Se interpretaban en toda Europa ya desde el siglo XVI, convirtiéndose luego en un género culto de la música del Barroco. Consistía en bailar en rueda de una forma muy alocada, y con una música cuya característica fundamental era el uso de un Bajo Ostinato. En la actualidad, canarias es el único lugar del mundo donde se conservan las Folías en su concepción más antigua y clásica, aunque como un género eminentemente popular que expresa el sentir y la sensibilidad de los isleños. En Canarias las Folías se bailan en rueda y tienen particular importancia el estilo del solista y la letra que se cante. En cada isla (excepto en La Gomera y El Hierro, donde este género no tuvo demasiado arraigo) encontramos peculiaridades que las diferencian. De este modo, en Lanzarote y Fuerteventura se suelen interpretar en tono mayor, pese a que el desarrollo melódico sea en tonalidad menor. En el caso de la variante palmera se ejecutan con un aire mucho más rápido que en el resto del archipiélago y su estribillo es instrumental. Las de Tenerife se suelen interpretar junto a las Seguidillas y Saltonas. Ejemplo de estrofa: <…Siento en mi pecho un volcán que quiere gritarle al viento, el orgullo que yo siento de ser sol, arena y sal…, de ser canario y llevar muy hondo ese sentimiento…>  

SeguidillasSeguidillas: La Seguidilla es un importante género literario del que existen vestigios desde muy antiguo, incluso en las Cantigas de Alfonso X El Sabio; también aparecen testimonios en el “Rimado de Palacio” en tiempos de los Reyes Católicos, como atestigua Cervantes en su Quijote. Más tarde, formó parte esencial en los sainetes y tonadillas del siglo XVIII y posteriormente en las zarzuelas. Desde entonces se convirtió en un género que se extendió por un amplio marco geográfico. Sus principales variantes son: manchegas (originarias de La Mancha, con ritmo muy vivo), boleras (señoriales y reposadas), murcianas, sevillanas, gitanas (también llamadas payeras) y siguirillas (de carácter sentimental y movimiento lento). En Canarias son múltiples las versiones, siendo utilizadas como canto navideño (como el Baile de la Cunita en Gran Canaria) o como elemento festivo, en el resto de las Islas. Cabe destacar la variante tinerfeña de Seguidillas Manchegas, muy similares a la variante de Seguidillas de Vega de Matute, en Segovia. 

La estructura métrica alterna heptasílabos sueltos y pentasíalbos con rima asonante o consonante, que abarca algunas variantes. Es decir, versos de siete y cinco sílabas en los que riman el segundo con el cuarto. La variante más conocida es el llamado “bordón”,  que consiste en una especie de rúbrica o sentencia que generalmente acompaña a otra estrofa completa.  

La Seguidilla como género de baile: es una danza española cantada, de ritmo ternario y movimiento animado, con acompañamiento de castañuelas y guitarras. En compás 3/8 ó 3/4, está distribuida en estrofas de cuatro versos alternativos de siete y cinco sílabas con asonacia en los pares, seguidas de estribillos de tres versos de cinco sílabas el primero y el tercero y de siete el segundo.

Tanganillo: es una variante de las Seguidillas y probablemente su nombre provenga de una derivación de la palabra “tanguillo”. Se baila fundamentalmente en Tenerife. Ejemplo de estrofa:

“Que al Tanganillo madre, que al Tanganillo, que una pulga saltando rompió un lebrillo….Que eso es mentira niña, que eso mentira, que una pulga saltando no lo rompía”.

Saltonas: son variante de las Seguidillas que se cantan, principalmente, en las localidades tinerfeñas de La Laguna, San Andrés, Punta de Hidalgo y Tejina (con medidas y estilos similares en estos dos últimos lugares). Ejemplo de estrofa: “Al mar me tirara por una rosa, pero le temo al agua que es peligrosa”.

Aires de Lima: Los Aires de Lima son un ejemplo de los llamados “Cantos de relaciones” en los que un hombre y una mujer establecen un diálogo irónico, picante o picaresco a través de las coplas que van alternando. A pesar de ser un género muy importante en la isla de Gran Canaria, con una gran variedad (Aires de Lima de Ingenio, Valsequillo, El Palmar, Artenara), los Aires de Lima de La Palma son quizá los más conocidos popularmente. En la actualidad se interpretan acompañados de danzantes.

 

 

La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios II

Viernes, Junio 5th, 2009

Los Romances: Constituyen un ejemplo de poesía narrativa. Basados en temas novelescos, narran historias muy diversas: de amor, de valentía, de desamor, jocosos… Su origen se remonta al S. XIV, perviviendo sin interrupción hasta hoy día. Llegan a Canarias durante la conquista, a lo largo del siglo XV, adquiriendo características particulares como la existencia de estribillos, siendo especialmente usada esta variante en Fuerteventura, El Hierro, La Palma y La Gomera. Sin duda, es en esta última isla donde el romancero se ha mantenido más vivo. Bajo la forma de Baile del Tambor, se siguen interpretando una importante cantidad de romances de notoria antigüedad y gran valor literario e histórico. Como ejemplo, sirva la siguiente estrofa del conocido Romance “Lux Aeterna” o “La Pobre Adela”: <<Madre, qué linda noche, cuántas estrellas; ábreme la ventana que quiero verlas. (…)>>.

Arrorró: Es la canción de cuna de Canarias por excelencia. Existen casi tantas versiones del Arrorró como madres, aunque la mayor parte son variantes de una melodía que, según investigaciones, tiene sus orígenes en la localidad de Medinaceli, provincia de Soria. 

Isa: La Isa es un canto y baile de carácter festivo, en ritmo ternario, que se suele interpretar en romería y celebraciones patronales por su carácter colectivo y alegre. Puede considerarse como una derivación de la Jota peninsular. Sobre el origen de la palabra nadie ha ofrecido versiones suficientemente probadas como para verificar la raíz de la misma, si bien algunos autores relacionan el nombre de Isa con su vocablo astur-leonés que significa “salta”. Lo que está claro es que numerosas isas canarias conservan en sus introducciones melódicas muchos de los desarrollos propios de jotas peninsulares y muchas de las coplas y estribillos tienen su exacto referente en versiones de diversas localidades españolas. Existen multitud de variantes en todas las islas. Se cree que junto con las Folías y las Malagueñas, este género llegó a Canarias durante el siglo XVIII.

Malagueñas: Derivadas del fandango andaluz, las Malagueñas llegaron a Canarias a mediados del siglo XVIII, junto con Isas, Seguidillas y Folías, siendo un canto que abunda en alusiones al amor por al madre y donde se expresa el apego a la tierra. En Lanzarote y Fuerteventura se ha conservado un claro matiz afandangado que evidencia su origen, si bien los estilos van derivando poco a poco hacia formas más suavizadas. En Lanzarote, en los Bailes del Candil, las malagueñas se bailaban agarradas, cogiendo el hombre a la mujer con un pañuelo en la mano, en un gesto de delicadeza hacia ella. La forma estrófica más habitual para la Malagueña es la quintilla, aunque también se da el uso de la cuarteta.

Sorondongo: Relacionado con el Flaire de El Hierro, el Sorondongo es un género del que existen versiones en Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote. En los cancioneros españoles podemos encontrar infinidad de danzas infantiles muy similares a nuestros Sorondongos, repartidas por toda la geografía peninsular como es el caso del Zorongo Gitano que recogió y grabó Federico García Lorca.

La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios I

Viernes, Mayo 29th, 2009

A continuación hacemos un breve repaso por algunos de los aires tradicionales más conocidos en las islas:

Tajaraste: Es uno de los pocos legados aborígenes que nos queda en Canarias. Según algunos autores, el Tajaraste era una especie de pandero grande que ya empleaban los guanches en sus danzas. Actualmente, este género musical es utilizado sobre todo para acompañar danzas procesionales y rituales de Tenerife, como los bailes de cintas o los diferentes “Balies del Niño” o para otros fines como puede ser el caso de La Matanza de Acentejo. Asimismo, en la isla de La Palma y dentro de las festividades propias de Navidad, el Tajaraste está presente en diversas formas, siempre con el mismo sentido votivo al Niño Dios.

El Sirinoque: La palabra “Sirir-nek” significa “tu danza” y según atestiguan los autores que sobre él han escrito, es otro género de origen preeuropeo. El Sirinoque es una danza de similar estructura a la conocida como El Canario, tanto en la posición de los danzantes en filas enfrentadas, como en la estructura musical. Es un tema tradicional de la isla de La Palma que consta de varias partes, destacando el desarrollo de un “canto de relaciones” en medio, en el que un hombre y una mujer intercambian estrofas picarescas en cuartetas octosílabas.

El Canto de la Meda: En el canto de la Meda, cuyo ritmo y tonada nos hacen recordar ciertas reminiscencias folclóricas bereberes, intervienen dos cantadores (generalmente dos hombres) y el coro (resto de los asistentes) que canta los responderes, cada vez que uno de los intérpretes ha finalizado alguna de las improvisadas estrofas. La interpretación de la Meda requiere voz clara, mucho oído, ya que se interpreta a ritmo exclusivo de tambor, y capacidad versificadora. Los buenos intérpretes de la Meda han gozado de notable fama en la isla de El Hierro.

Ranchos de Ánimas - Ranchos de Pascua: Herencia de antiguos ritos de culto a los muertos y de las Cofradías de Ánimas, los Ranchos de Canarias fueron traídos por los primeros monjes franciscanos que llegaron a las Islas poco después de iniciado el proceso de colonización, tras la conquista de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria, que es donde único se conservan. En Gran Canaria y Fuerteventura perviven bajo el nombre de Ranchos de Ánimas y siguen manteniendo romances y melodías que hacen alusíón a pasajes bíblicos y a las ánimas de difuntos. En Lanzarote, sólo se encuentran en forma de Ranchos de Pascua y están dedicados a la Navidad. El complejo organológico sobre el que se desarrolla la música de los Ranchos está basado en el uso de espadas, grandes panderos con sonajeros múltiples y guitarras, laúdes y timples, éstos últimos afinados algunos tonos más bajos de su afinación normal, sobre todo para conseguir el efecto percusivo que tiene el resto de la instrumentación.

El Baile del Vivo: Se trata de un curioso juego que encontramos como una joya folclórica de la isla de El Hierro, donde se conservan géneros tan antiguos como La Meda o el Tango. El Vivo lo baila una pareja en la que la mujer va realizando diversas muecas como arreglarse el talle, pintarse la cara, hacer carantoñas… El hombre, ligeramente encorvado, tiene que ir imitando sus gestos hasta que la mujer logre despistarle para quitarle el sombrero de un manotazo. Constituye una pieza única en el repertorio tradicional canario y su simple, pero exquisita melodía ha sido objeto de numerosas versiones por parte de muchos músicos canarios, que van desde la tradicional interpretación de Valentina “la de Sabinosa” hasta recreaciones sinfónicas o de jazz. 

Santo Domingo: Bajo este genérico nombre se ejecutan versiones diferentes en todas las islas, excepto Fuerteventura. Sus orígenes se encuentran en una leyenda medieval ligada al Camino de Santiago que se hizo popular en todo el ámbito europeo, trascendiendo en algunas manifestaciones como el Santo Domingo en Canarias. Dicha leyenda hace alusión al milagro de Santo Domingo de la Calzada, aún hoy recordado por el gallo y la gallina que se encuentran en la iglesia de la locallidad riojana del mismo nombre. Sobre todo, cabe destacar el de La Gomera, interpretado con chácaras y tambor como baile de salón, el de Gran Canaria (interpretado con cuerdas), el de El Hierro, que no se canta y sirve para acompañar el cortejo ritual de la Bajada de la Virgen de los Reyes, y el de Tenerife, probablemente el más conocido, que sirve de puente entre el Tanganillo y el Tajaraste: “Santo Domingo de la Calzada, llévame a misa de madrugada” 

Danza del Trigo o Cho Juan Periñal: Fue rescatada por Nanino Díaz Cutillas en su programa “El pueblo canta” y dada a conocer por el grupo Coros y Danzas de Santa Cruz de La Palma. En esta isla se interpreta comúnmente, ya no como el inicial proceso de transformación del grano de trigo en harina, sino como un elemento de repertorio de los grupos de música y danza tradicional. Tiene un claro origen judeo-serfadí, siendo una versión casi idéntica al denominado “Biba Ordueña”, que aún se conserva en algunas comunidades sefardíes de lo que fuera el Protectorado de Marruecos. Se baila en filas enfrentadas y es una danza agrícola  que muestra todos los pasos del proceso de siembra y recogida del trigo.

 

La Música Tradicional y de Raiz

Viernes, Mayo 22nd, 2009

Los SabandeñosLa música tradicional es anónima, colectiva, funcional, contemporánea aunque con anclajes al pasado y casi siempre mestiza y plural… Nuestro enclave geográfico y las particularidades históricas que nos definen, consumaron en las islas la alquimia en la que se han ido mezclando ingredientes de varias culturas. Contamos con un patrimonio que tenemos que conservar, autentificar y volver a depositar en las futuras generaciones y aunque nuestro concepto de cultura popular ha de ampliarse, no puede pasar por alto el fenómeno de la “desterritorialización” que alude no sólo a la movilización de los grandes grupos étnicos y culturales por todo el planeta sino a una pérdida de las raíces culturales y a una disolución paulatina de la conciencia de filliación a un grupo, a una lengua, a una cultura.

La palabra floklore fue utilizada por primera vez por el inglés William John Thoms, a principios del siglo XIX. En principio el concepto utilizó dos antiguas acepciones sajonas que venían a significar “sabiduría popular” (de folk: pueblo o gente del pueblo y lore: cultura o saber). A pesar de que el término no fue aceptado al principio, en muchos países se instauró el concepto para hacer referencia a las tradiciones de una comunidad, transmitidas éstas de generación en generación y de padre a hijos. Con el paso de los años, han dio surgiendo algunas ciencias (o ramas de éstas) que han aportado herramientas suficientemente fiables y complejas, de tal manera que la cultura tradicional de un pueblo se estudia a través de diversas disciplinas como la antropología, la etnomusicología o la etnografía.

Los GofionesDefinir lo que es floclore y lo que no lo es resulta muy difícil. Las músicas y las tradiciones de un pueblo están tan vivas como lo pueden estar los habitantes de una comunidad y esto quiere decir que cambian, evolucionan, se mezclan y mueren. En primer lugar, deberemos tener en cuenta que el floclore siempre se trasmite de forma oral y de una generación a otra, nunca a través de partituras o libros. Claro que se puede escribir en partitura una aproximación de una melodía tradicional pero sólo será eso: una aproximación de algo que tiene muchas variantes y formas, así como giros interpretativos que no se pueden llevar al papel y son parte consustancial de esa melódía. Por otro lado, en cada generación, en cada pueblo e incluso en cada persona se dan aportaciones personales de estilo, que hacen que una melodía, danza o género floclórico vaya cambiando con el paso del tiempo, con pequeñas modificaciones que aporta cada intérprete. 

Teniendo en cuenta estos criterios, el folclore musical es, por tanto, anónimo y contemporáneo. Anónimo porque el autor original compuso algo que luego los habitantes de la comunidad dónde arraigó hicieron suyo y lo transformaron con el paso del tiempo, convirtiéndose ya en patrimonio de todos. Contemporáneo porque evoluciona en cada generación. Otra de las características que definen de forma general al folclore musical es su ubicación tempo-espacial concreta. Esto quiere decir que cualquier melodía generalmente tiene una funcionalidad determinada y se interpreta en una época y en un lugar concretos. Por ejemplo, el arrorró es una canciñon de cuna; se le canta a un bebé y no sirve para ser entonado en una romería. Lo Divino es un villancico y no se canta en una cabalgata de carnaval….y así podemos seguir con casi la mayor parte de las melodías y géneros.

A modo de resumen, digamos que la Música Tradicional de Canarias es mestiza y plural, como lom es nuestra cultura. Punto de encuentro entre tres continentes, somos la suma de influencias de muchos trasiegos humanos. La personalidad del canario es, por tanto, producto de la mezcla cultural. Suele decirse que los canarios somos “euro-afro-americanos” en tanto nuestra forma de ser, la arquitectura, la literatura, la música…; en general todos los patrones vitales que nos mueven provienen de esa particular disposición geográfica y de la influencia tricontinental que nos ha marcado a los largo de siglos de historia.

 La música tradicional en Canarias es reflejo de ese mestizaje y ha ido evolucionando desde los primeros habitantes de las islas hasta hoy, adaptándose a los cambios económicos, tecnológicos y culturales que han ido marcando el desarrollo de la sociedad del Archipiélago. Por último, pese a que hay un sustrato común que podríamos denominar como “cultura canaria”, existen siete realidades diferenciadas geográficamente, que han dado como resultado formas de expresión distintas y singulares, de tal forma que cada isla conserva unas peculiaridades únicas y distinguidas del resto.

La Música en Canarias - Las Bandas de Música

Lunes, Mayo 4th, 2009

Banda de MúsicaLas bandas de música en Canarias merecen una mención aparte. En las fortificaciones militares establecidas en Canarias no faltó el imprescindible grupo de música, que mantuvo la estructura de cornetas y tambores hasta bien avanzado en siglo XIX. Poco a poco van incluyendo otros instrumentos, enriqueciendo su sonoridad. Estos grupos permitieron la formación musical de muchos canarios, que al acabar su servicio militar pudieron participar en la creación de las primeras bandas de música que se establecen en los municipios. A finales del siglo XX existen en Canarias más de sesenta bandas, en su mayoría de carácter municipal. Destacan las de Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Santa Cruz de La Palma, San Sebastián de La Gomera, Garachico….