Archivo para la Categoría ‘Tradición Canaria’

CREENCIAS Y RITOS

Miércoles, Octubre 29th, 2008

La religión impregnaba todos los aspectos de la vida. Su concepción del mundo era esencialmente religiosa. Creían en un dios supremo que estaba en lo alto, señor de la tierra y del cielo, creador de todas las cosas, de la lluvia, de la luz, y de todo lo que crecía y nacía. Algunos indicios lo asocian al sol: “Adorábamos al sol naciente” declararon unos canarios esclavos del sultán de Marruecos hacia 1350. La luna era otra divinidad que, además, regulaba su calendario. Creían también en unos espíritus maléficos que causaban temor, eran origen de enfermedades y ocasionaban males, de nombre Tibicena en Gran Canaria, Hirguan en La Gomera, Iruene en La Palma o Guayota en Tenerife. Por último, también los espíritus de los antepasados tenían una importancia notable. En Tenerife, los menceyes juraban sobre un hueso del primero de su linaje y en Lanzarote y Fuerteventura creían que los espíritus de sus antepasados andaban por los mares y se manifestaban en forma de nubecitas cuando sus parientes los llamaban en las fiestas del solsticio de verano.

Existieron grandes cultos colectivos en los que participaban varios bandos, otros que afectaban a los miembros de un linaje y cultos domésticos. Las funciones de dichos cultos eran diversas. Los más conocidos servían para solicitar lluvia. Y si los cultos domésticos eran realizados por los miembros de la propia familia, en otros de mayor alcance intervenían personajes religiosos. En Gran Canaria estaba el faykag , miembro de la familia guanartémica con funciones religiosas, sociales y econñomicas; y también intervenían en determinados ritos las harimaguadas, jóvenes vírgenes de la nobleza. Asímismo, en Tenerife también hubo varias categorías religiosas, entre las que destaca el guañameñe, hombre santo y divino. Algo similar serían las adivinas de La Gomera y El Hierro y las profetisas Tibiabin y Tamonante de Fuerteventura. Pero algunas ceremonias muy solemnes eran presididas por el propio jefe, como hacía el Mencey en el momento simbólico de iniciar la siembra.

Existió una gran variedad de ritos mágico-religiosos. Muchos lugares de culto estaban en la cima de las montañas, consideradas medianeras entre la tierra y el cielo. En Fuerteventura y Lanzarote hubo templos o casas de oración, llamados efequenes, donde hacían ofrendas de leche y manteca. En La Palma tenían amontonamientos o “pirámides” de piedras, donde se reunían para celebras sus fiestas religiosas. En Tenerife hay cuevas que la tradición denomina “iglesias de los guanches”, entre ellas la de Achbinicó o de San Blas. En Gran Canaria existieron casas de oración llamadas Almogaren, donde se encomendaban a su dios.

Juego del palo

Miércoles, Agosto 6th, 2008

El juego del palo canario, está basado en una especie de esgrima entre dos jugadores, con un palo en las manos. El juego del palo es una actividad que debemos a nuestro pasado aborigen y fue consecuencia de la evolución de algunas actividades bélicas.

juego del palo

Las diferentes modalidades de juego, vienen determinadas por la longitud del palo. Se distinguen tres modos de juego: el palo chico, el palo grande o palo garrote y mediano.

El primer relato por el cuál podemos saber que el juego del palo lo crearon los aborígenes canarios, es un relato que encontramos en crónica de Bethencouriana (1402) y hace referencia a los bimbaches o pobladores de la isla de El Hierro “y los hombres llevan grandes lanzas sin hierro”.

Hay también dos referencias por las que podemos deducir el carácter lúdico del juego del palo; la primera es de Antonio Cedeño, un soldado que se encontraba a las Órdenes de Juan Rejón y que escribió una discutida crónica en 1478;

“El día que celebraban la boda, (…), la llevaba a su casa la mujer i hacian grandes comidas y juegos: (…); hacian un general torneo de palillos o varillas pintadas de colorado con sangre de drago; (…)”;

La segunda se referencia se debe a Leonardo Torriani, un ingeniero cremonés que escribió una Historia de las Canarias en 1590 y en el que dejó un documento valiosísimo para nuestra cultura: Un dibujo de dos canarios en una plaza, haciendo una especie de ritual con dos palos de tamaño medio.

“Cuando dos canarios se desafiaban a duelo, iban al lugar señalado para ello, que era una plazoleta alta, que en cada extremo tenía una piedra llana, grande tan sólo cuanto podía mantenerse encima de ella un hombre de pie. Primeramente cada uno de ellos se ponía encima de su piedra, (…) con el bastón llamado magodo y amodeghe. (…) Después bajaban en tierra y se enfrentaban con los magodos, esgrimiendo y buscando cada uno su ventaja (…)”.

Otros de los factores por los que justificamos el ludismo en el juego del palo, es su uso en las fiestas, de la cual tenemos claros casos en las bodas y en la fiesta de Beñesmen. Del resto de usos del palo canario con carácter lúdico no se conoce tanto.

El palo canario siempre fue usado en unas actividades determinadas: la defensa, el tratado de animales y el apoyo como bastón para caminar por caminos y barrancos.

Las diferencias que existen entre los distintos deportes o juegos que tienen un palo en común, vienen determinadas por la longitud de este y la manera de enseñarlo o entenderlo. Con respecto al tamaño, se distinguen tres tipos de palo: la macana (palo chico o corto), la vara (palo mediano), y el garrote (palo grande, también conocido como lata, astia o lanza). En cuanto a la enseñanza del juego, es transmitido a través de escuelas que conservan sus propias técnicas. Podemos decir que en el juego del palo hay una combinación de disciplina y filosofía por lo cuál podría ser considerado como un arte marcial.