La Música Canaria. Géneros Tradicionales Canarios V.
Cantos de Trabajo: Han ido desapareciendo en los últimos años, siendo muy raro encontrar gente que los haya cantado o escuchado cantar, debido al aceleramiento económico e industrial acaecido a nivel mundial. Algunos ejemplos de este tipo de cantos:
Cantos del Güeyero: Ligado a la labor de arar el campo, encuentra en varias islas versiones distintas, dado que las melodías para sobrellevar la dura tarea de labrar la tierra varían en función de los pueblos, ya que son varios los géneros folclóricos que sirven al fin de entonar un canto de arada (isa, malagueña, romanza, folía).
Danzas y Rituales Procesionales: De las numerosas manifestaciones de nuestra cultura, quizá sean las danzas rituales las que más remotos orígenes tienen. Con un sentido mágico religioso, en sus inicios se encaminaron principalmente a alabar y festejar al ser supremo, en una dimensión totémica que aún conservan muchas de ellas. Pero no sólo nos referimos a esos bailes con coreografías más o menos complejas que se realizan en determinadas funciones o ritos de carácter religioso o profano, sino que también estamos hablando de los actos o representaciones que, sin ser propiamente danzas, se encuentran en la frontera entre las representaciones teatrales y las danzas tradicionales, teniendo en común su aparición en determinados ritos de carácter festivo. Con soportes musicales muy diversos y funciones distintas en varias islas, estos son algunas de estas danzas rituales:
Bailes de la Rama: Algunas de estas “danzas” tienen su origen en ritos aborígenes que, transformados en su sentido original, conservan parte de su expresión. Éste es el caso de las únicas manifestaciones rituales que se conservan en Gran Canaria, conocidas por el nombre genérico de
Bailes de la Rama, que encuentran sus raíces en una costumbre prehispánica de invocación de la lluvia por parte de las Harimaguadas (especie de vírgenes vestales) que golpeaban el mar con ramas. Hoy día La Rama es un baile festivo abierto a todo aquel que quiera participar danzando al son de las bandas de música, que imprimen un ritmo trepidante a la comitiva que porta ramas de poleo, pino, laurel, etc. y que al final del recorrido son depositadas en las diferentes ermitas de los pueblos donde se celebra. Las más conocidas son las de Agaete, Moya, Guía, Los Caideros de Gáldar y la Aldea de San Nicolás.
Tajaraste del Niño: Un importante grupo de estas danzas viene representado por lo que podríamos llamar “Danzas de Pastores, de Navidad o de Iglesia” ya que todas tienen en común que se celebran en fechas de Navidad y en Templos. Dichas danzas se desarrollan en la noche del 24 de Diciembre, en la misa del gallo, así como el día 6 de Enero. Una de estas danzas es el Tajaraste del Niño de Punta del Hidalgo”. Al ritmo del tajaraste, interpretado con cuerdas, se ejecuta un desarrollo coreografico de alabanza al Niño-Dios. La mayor parte de estos “Bailes del Niño” (como tambiñén se les conoce) son siempre ejecutados por hombres.
Los Indianos de Santa Cruz de La Palma: El parentesco de la cultura tradicional palmera con el mundo afrocubano, se plasma en esta tradición de incierto origen que tiñe literalmente de blanco las calles de Santa Cruz de La Palma cada año por Carnaval.
Con polvos de talco y al ritmo de son cubano, los palmeros adaptan la tradición de “manchar” a todo aquel que se ponga a tiro. Una vez más la fecundidad se ritualiza a través de un hecho festivo. La tradición oral informa sobre el origen de esta costumbre en un cargamento de harina en mal estado traído en un barco llegado de Cuba en el siglo XIX. Sin embrago, la estrecha relación con Cuba, nos lleva a plantear un posible paralelismo con rituales de blanqueo de piel de las comunidades “ñañigas” incorporados a la cultura cubana por los descendientes africanos.
Danza de San Pedro de Güímar: De las distinta danzas de cintas de Tenerife, merece especial mención la “Danza de Güímar” por sus particulares características en cuanto a vestuario y coreografía, así como por estar datados su origen (1788) y su plena vigencia. Suele salir esta danza en las procesiones de San Pedro (patrón de la ciudad), San Antón y la Virgen del Socorro (copatrona de Güímar). Dicha danza está formada por doce niños, un hombre que porta el mástil o palo de la danza y el tamborilero que ejecuta un pausado tajaraste con tambor y flauta.
Los Carneros de Tigaday (El Hierro), Los Diabletes de Teguise (Lanzarote) y los Buches de Arrecife (Lanzarote): El componente etnohistórico ligado a rituales de fecundidad de la antigua Roma, queda patente en tres arcaicas tradiciones del “Carnaval Canario”: Los Diabletes, Los Buches y los Carneros. A mediados del mes de febrero, los “LUPERCI”, recorrían las calles desnudos, golpeando a las mujeres con una tira de piel de macho cabrío sacrificado, denominada “la Februa”, con el objeto de propiciar la fecundidad a las mujeres estériles. En El Hierro el ganado lanar, en especial el carnero, constituye un símbolo de identidad insular. En época de Carnaval, varios jóvenes provistos con pieles de carnero y manchados de carbón, recorren las calles para asustar, manchar y tocar a los vecinos, que se ahcen partícipes de un complejo ritual del que se tienen pocas noticias de cómo llegó y arraigó en esta isla. A esta tradición se la denomina Los Carneros de Tigaday. De igual forma que los carneros, Los Diabletes de Teguise heredan el conjunto ritual de libaciones encaminadas a propiciar la fecundidad. En este caso se observa una adaptación del mismo en el sentido de utilizar el estómago de un cabrito (zurrón) atado al extremo de un palo, con el que se reparten los golpes que intentan evitar los niños y mayores de La Villa, cuando llega el Carnaval. La incorporación de la fugura del diablo acentúa el caracter de inversión simbólica a través de la máscara y el ruido producido por los cencerros que acompañan la singular vestimenta. Cumple la función purificadora contra los malos espíritus y demonios que, gestados en un pasado pagano, fueron adaptados a la liturgia cristiana, aunque para la visión de los actuales ejecutores se encuentre vacío de este contenido y se haya convertido en mero divertimento carnavalero. Inicialmente Los Diabletes encontraban su marco temporal en el Corpus, una fiesta que en Canarias contaba con numerosos elementos “demoníacos” (como la Bicha o Tarasca, así como otros “diablos” que conforman cortejos rituales en diversas localidades del Archipiélago…
La mayor parte de éstos se perdieron en pro de tradiciones menos escandalosas, como las alfombras de flores, mientras otros sobreviven, como es el caso de “Los Diabletes”, al trasladarse a diferentes fechas festivas como el patrono local o e Carnaval.
