Miércoles , Noviembre 26, 2008

Los Cronistas Canarios

La historia ha contribuido a determinar las más que notables diferencias insulares por la naturaleza de las conquistas señoriales en los primeros tiempos y por las realizadas posteriormente en Tenerife, Gran Canaria y La Palma, que unido al legado de los numerosos pueblos, de distinta procedencia, que paulativamente se establecieron en las Islas y a las que influencias recibidas de otras latitudes, en particular de iberoamérica, dejaron su impronta en la economía, la cultura y la mentalidad colectiva canaria.

Crónistas Canarios

En el siglo XVI Canarias en su totalidad se incorpora a los usos y costumbres de Europa; pocas son las crónicas que nos han detallado un informe del vivir cotidiano de la época. Pero entre ellas hay una de gran valor, la del viajero portugués Gaspar Frutuoso que visita las Islas en la segunda mitdad del siglo XVI. Su trabajo habla continuamente de la industria popular: “La mujer aborigen guerrera se convirtió en mansa oveja, afable y conversadora, casada con portugueses y castellanos”. Refiriéndose a esta sociedad dice: “Todos son criadores de cabras y ovejas, comen gofio de trigo y cebada, amansándolo en aceite, miel y leche en tostadores que hacen de barro muy lisos y limpios”, primera cita que conocemos de una pieza concreta de alfarería popular.

Los aborígenes se incorporaron a las nuevas costumbres importadas: “bordan bien, pero casi no saben hilar ni tejer, cosa que dejan para las portuguesas”; cita que nos sitúa en las múltiples influencias que de aquellas latitudes nos llegaron, y de las que Pérez Vidal en su trabajo Los portuguesismos en Canarias, recoge la terminología de las piezas del telar palmero, demostrando que aún hoy se conservan las voces de denominación de muchas de ellas.

Continúa Frutuoso diciendo: “Saben hacer camisas, pespuntar jubones, bordar almohadas y hacer obras de red muy costosas (..)”, labores que consiguen perfeccionarse al ser el puerto de la isla de La Palma el tercero del Imperio español, depués de Amberes y Sevilla y recibir la influencia de Flandes, al tiempo que alcanzaban una mezcla de influencias técnicas y sensibilidades.

Miércoles , Octubre 29, 2008

Creencias y Ritos

La religión impregnaba todos los aspectos de la vida. Su concepción del mundo era esencialmente religiosa. Creían en un dios supremo que estaba en lo alto, señor de la tierra y del cielo, creador de todas las cosas, de la lluvia, de la luz, y de todo lo que crecía y nacía. Algunos indicios lo asocian al sol: “Adorábamos al sol naciente” declararon unos canarios esclavos del sultán de Marruecos hacia 1350. La luna era otra divinidad que, además, regulaba su calendario. Creían también en unos espíritus maléficos que causaban temor, eran origen de enfermedades y ocasionaban males, de nombre Tibicena en Gran Canaria, Hirguan en La Gomera, Iruene en La Palma o Guayota en Tenerife. Por último, también los espíritus de los antepasados tenían una importancia notable. En Tenerife, los menceyes juraban sobre un hueso del primero de su linaje y en Lanzarote y Fuerteventura creían que los espíritus de sus antepasados andaban por los mares y se manifestaban en forma de nubecitas cuando sus parientes los llamaban en las fiestas del solsticio de verano.

Catedral de Arehucas

Existieron grandes cultos colectivos en los que participaban varios bandos, otros que afectaban a los miembros de un linaje y cultos domésticos. Las funciones de dichos cultos eran diversas. Los más conocidos servían para solicitar lluvia. Y si los cultos domésticos eran realizados por los miembros de la propia familia, en otros de mayor alcance intervenían personajes religiosos. En Gran Canaria estaba el faykag , miembro de la familia guanartémica con funciones religiosas, sociales y econñomicas; y también intervenían en determinados ritos las harimaguadas, jóvenes vírgenes de la nobleza. Asímismo, en Tenerife también hubo varias categorías religiosas, entre las que destaca el guañameñe, hombre santo y divino. Algo similar serían las adivinas de La Gomera y El Hierro y las profetisas Tibiabin y Tamonante de Fuerteventura. Pero algunas ceremonias muy solemnes eran presididas por el propio jefe, como hacía el Mencey en el momento simbólico de iniciar la siembra.

Existió una gran variedad de ritos mágico-religiosos. Muchos lugares de culto estaban en la cima de las montañas, consideradas medianeras entre la tierra y el cielo. En Fuerteventura y Lanzarote hubo templos o casas de oración, llamados efequenes, donde hacían ofrendas de leche y manteca. En La Palma tenían amontonamientos o “pirámides” de piedras, donde se reunían para celebras sus fiestas religiosas. En Tenerife hay cuevas que la tradición denomina “iglesias de los guanches”, entre ellas la de Achbinicó o de San Blas. En Gran Canaria existieron casas de oración llamadas Almogaren, donde se encomendaban a su dios.

Viernes , Octubre 24, 2008

Hábitat

En casi todas las islas el grupo social estaba constituido por una extensa familia que vivía dispersa en pequeños poblados formados por cuevas naturales y chozas. La cueva natural originada por la erosión fue la vivienda habitual, además en El Hierro, Lanzarote, Tenerife y La Palma también aprovecharon los tubos volcánicos. A veces colocaban un muro de piedras en las entradas de las grutas o hacían subdivisiones en el interior de las mismas. Sin embargo, también era habitual la construcción de viviendas, que normalmente eran simples zócalos de piedra de planta ovala o circular, sobre los que se levantaba el resto de la estructura a base de troncos y ramas. En La Gomera y El Hierro solían semiexcavarlas en el terreno y eran relativamente grandes. En Fuerteventura es común verlas junto a corrales y en Lanzarote se han descubierto construcciones mucho más complejas, como es el caso de Zonzamas.

museo canario

En Gran Canaria la población se agrupaba con criterio administrativo, el hábitat estaba más concentrado y contaba con una concepción casi urbana. Existían dos grandes núcleos poblacionales, la villa de Gáldar y la de Telde, que eran las capitales de los dos territorios políticos de la isla. Estos guanartematos estaban a su vez divididos en distintas unidades administrativas a cargo de un guayre, cuyo centro era una gran aldea de la que dependían otros pequeños poblados. Las cuevas artificiales fueron labradas en toba y otros tipos de roca blanda, con caminos y canales de drenaje, graneros y las mismas viviendas, sorprendiendo la complejidad de los trazados de los poblados. A la entrada de estas cuevas se pueden apreciar los rebajes destinados a alojar el marco de la puerta y una claraboya, después viene la cámara principal, a la que generalmente se abren otras estancias más pequeñas como silos y alacenas; en el piso suelen encontrarse huecos excavados que servían de hogar, para embutir molinos, para almacenamiento de productos, etc. Además de ranuras y hoyos de postes para mamparas. Se han encontrado cuevas de dos plantas, así como de dimensiones y formas complejas.
Las casas, a diferencia de las cabañas son construcciones sólidas y resistentes, hechas a conciencia para perdurar durante generaciones. Pueden aparecer adosadas entre sí formando una manzana de casas, o ser independientes, en cuyo caso suelen ser de forma oval exteriormente y cruciforme en su interior, aunque las hay de otros modelos. En el exterior de la entrada, que se situaba en uno de los brazos de la cruz, solían encontrarse unos bancos. Se accedía a través de una puerta con gozne y junto a ella estaba el hogar; en el centro de la casa hay un brasero delimitado por cuatro piedras o labrado en un solo bloque. Los otros tres brazos de la cruz son estancias dormitorio y almacén. El techo estaba formado por cuatro vigas sobre las que se ponían otros palos, y sobre ellos, capas de lajas, carrizo y barro.
Encontramos también, tapias rodeando los poblados, murallas de contención junto a cauces de barrancos o a la orilla del mar, muros de abancalamiento, callejas, pequeñas plazas, poyos para sentarse. También hay recintos con otras funciones, como un gran cercado cuadrangular que parece ser que lo utilizaban como corral, aunque hay quienes lo veían como un lugar de reunión; lo que se denominó “palacios de justicia” son recintos con asientos y gradas, indudablemente destinados a actos públicos; hay formaciones con cuatro “betilos” en su interior, a veces con un banco corrido y numerosos restos de animales.

Miércoles , Agosto 6, 2008

Juego del palo

El juego del palo canario, está basado en una especie de esgrima entre dos jugadores, con un palo en las manos. El juego del palo es una actividad que debemos a nuestro pasado aborigen y fue consecuencia de la evolución de algunas actividades bélicas.

juego del palo

Las diferentes modalidades de juego, vienen determinadas por la longitud del palo. Se distinguen tres modos de juego: el palo chico, el palo grande o palo garrote y mediano.

El primer relato por el cuál podemos saber que el juego del palo lo crearon los aborígenes canarios, es un relato que encontramos en crónica de Bethencouriana (1402) y hace referencia a los bimbaches o pobladores de la isla de El Hierro “y los hombres llevan grandes lanzas sin hierro”.

Hay también dos referencias por las que podemos deducir el carácter lúdico del juego del palo; la primera es de Antonio Cedeño, un soldado que se encontraba a las Órdenes de Juan Rejón y que escribió una discutida crónica en 1478;

“El día que celebraban la boda, (…), la llevaba a su casa la mujer i hacian grandes comidas y juegos: (…); hacian un general torneo de palillos o varillas pintadas de colorado con sangre de drago; (…)”;

La segunda se referencia se debe a Leonardo Torriani, un ingeniero cremonés que escribió una Historia de las Canarias en 1590 y en el que dejó un documento valiosísimo para nuestra cultura: Un dibujo de dos canarios en una plaza, haciendo una especie de ritual con dos palos de tamaño medio.

“Cuando dos canarios se desafiaban a duelo, iban al lugar señalado para ello, que era una plazoleta alta, que en cada extremo tenía una piedra llana, grande tan sólo cuanto podía mantenerse encima de ella un hombre de pie. Primeramente cada uno de ellos se ponía encima de su piedra, (…) con el bastón llamado magodo y amodeghe. (…) Después bajaban en tierra y se enfrentaban con los magodos, esgrimiendo y buscando cada uno su ventaja (…)”.

Otros de los factores por los que justificamos el ludismo en el juego del palo, es su uso en las fiestas, de la cual tenemos claros casos en las bodas y en la fiesta de Beñesmen. Del resto de usos del palo canario con carácter lúdico no se conoce tanto.

El palo canario siempre fue usado en unas actividades determinadas: la defensa, el tratado de animales y el apoyo como bastón para caminar por caminos y barrancos.

Las diferencias que existen entre los distintos deportes o juegos que tienen un palo en común, vienen determinadas por la longitud de este y la manera de enseñarlo o entenderlo. Con respecto al tamaño, se distinguen tres tipos de palo: la macana (palo chico o corto), la vara (palo mediano), y el garrote (palo grande, también conocido como lata, astia o lanza). En cuanto a la enseñanza del juego, es transmitido a través de escuelas que conservan sus propias técnicas. Podemos decir que en el juego del palo hay una combinación de disciplina y filosofía por lo cuál podría ser considerado como un arte marcial.

Martes , Mayo 27, 2008

Las prendas medievales Canarias (el cachorro)

Sombrero Canario

De fieltro y de fibra vegetal, adquieren características propias desde los inicios de este periodo. Evolucionan con múltiples variantes hasta dar lugar a los usados en el siglo XV, que fueron los introducidos por los colonizadores desde los primeros momentos de la conquista.

En Canarias se fabricaban en calidades muy toscas, pero eran muy duraderos y más baratos, siendo los preferidos por los campesinos. También se importaban de varias calidades y modelos, completando las necesidades de la población. Los tipos de sombrero usados en Canarias a lo largo de su historia se corresponden con los presentes en España y Europa, aunque existen modelos peculiares propios de las Islas. Desde finales del siglo XX su uso sólo continúa vigente entre algunas personas mayores, sobre todo en las islas orientales.

Lunes , Mayo 12, 2008

Desmintiendo algunos tópicos

Cuando hablamos de los aborígenes en algunas ocasiones creamos tópicos etnocéntricos, como que aquí vivía muy poca gente y casi todos murieron en la conquista, que tenían culturas “neolíticas”, que “sólo” eran culturas de pastores; o, por contra, que eran muy altos, rubios y vivían felizmente en armónico equilibrio con una naturaleza pródiga. Esto se debe, por un lado, a la posición ideológica de cada cual. Por otro, a que la arqueología y la antropología canaria surgieron entre el romanticismo y la arqueología-antropología racista, y crearon una determinada imagen del indígena que aún hoy cuesta erradicar.

Desde luego que estaban más “atrasados” tecnológicamente que los europeos, aunque “desarrollo” y “atraso” son categorías relativas y algo euro céntricas. Es un disparate decir que era una cultura neolítica, porque los que vinieron a poblar las Islas habían superado el neolítico prácticamente al mismo tiempo que en la península Ibérica, hacía casi dos mil años. La población total puede que superase las 80000 personas, cifra relativamente alta comparada con muchas zonas de Europa en aquella época, y no desaparecieron todos, porque los estudios genéticos señalan que en la población canaria actual, junto a los aportes posteriores a la conquista, se detectan huellas genéticas de los aborígenes en torno al 50% de los linajes maternos y en un 8% de los paternos. El mito de que eran muy altos y rubios ya ha remitido, pero queda por erradicar la idea romántica de una sociedad justa, pues había desequilibrios sociales. Tampoco vivían en armonía con la naturaleza, porque transformaron algo el paisaje e incluso contribuyeron al retroceso o extinción de varias especies animales y vegetales.

Lunes , Mayo 5, 2008

Historia del Cine en Canarias

Historia del cine en Canarias

La Asociación Canaria para Divulgar el medio cinematográfico Yaiza borges, se crea el 25 de Enero de 1980, este año también se crea la revista Barrido. En el primer número de esta revista se establece la Ley de bases para el cine de Canarias, este artículo pide la incooporación de una asignatura en todos los niveles de enseñanza, “el cine”; la creación de la Filmoteca Nacional Canaria, acceso a los programas y laboratorios de Televisión Española, medidas para financiar infraestructura del cine canario y difundir el cine por todos los pueblos de canarias.

Link | Cartelera de cine de Lanzarote

Viernes , Abril 18, 2008

Las Culturas Aborígenes.

Descartando algunos tópicos:

Al referirnos a los aborígenes a veces recurrimos a tópicos como que en Canarias vivía muy poca gente y que casi todos murieron en la conquista, que la cultura era del “neolítico” o por contra, que eran altos y rubios y vivían en una perfecta armonía con la naturaleza…Por descontado que estaban más “atrasados o desarrollados” tecnológicamente que el resto de los europeos pero calificarla de cultura neolítica es un disparate ya que los que vinieron a poblar las islas habían dejado atrás el neolítico prácticamente al mismo tiempo que en la Península Ibérica, hacía casi 2.000 años. La población total puede que sobrepasase las 80.000 personas, cifra realmente alta si se compara con ciertas zonas europeas de la época, y no desaparecieron todos con la conquista ya que estudios genéticos señalan que en la población canaria actual, junto a los aportes posteriores a la conquista, se detectan huellas genéticas de los aborígenes en un 50% de los linajes maternos y en un 8% de los paternos. El mito de que eran altos y rubios ya ha remitido pero queda por eliminar la idea romántica de sociedad justa, pues había desequilibrios sociales. Tampoco vivían en armonía con la naturaleza ya que contribuyeron al retroceso o extinción de animales y vegetales.

 

Un nexo cultural común que se diversifica en 7:   

Los primeros habitantes de las islas tendrían en sus orígenes una cultura similar pero con el paso del tiempo y el aislamiento, cada isla desarrollaría una cultura propia, aunque siempre se vislumbre ese remoto origen común. El origen bereber está demostrado desde el S. XIV. Cuando los europeos empezaron a visitar el Archipiélago advirtieron, que pese a ciertas diferencias culturales entre las distintas islas, contaban con un sustrato cultural común, entre ellas, que hablaban variantes dialectales de la lengua de la Berbería y que algunas de las costumbres se asemejaban bastante a las de los bereberes del continente.

Actualmente, no se descarta alguna arribada de imazighen (plural de Amazigh y nombre con el que se denominan los pobladores originales del norte de África) por sus propios medios de navegación, pero se tiende a aceptar que la mayoría fueron traídos en distintos momentos de la historia, como vienen a insinuar los resultados arqueológicos que están revalidando la genética y la filología. Las tesis actuales pueden resumirse en lo siguiente: el 1er poblamiento se produjo a mediados del primer milenio antes de Cristo. Las dataciones más antiguas, obtenidas de momento, son de los siglos IV y V a.C., ya que algunas anteriores son discutibles.

El descubrimiento del archipiélago no debió ser mucho antes, cuando los marinos del Mediterráneo occidental empezaron a costear esporádicamente el litoral atlántico norteafricano. La primera arribada de población coincide con la existencia de Cartago y no se descarta que participara en ello…

Los primeros pobladores se distribuyeron por el archipiélago, tal vez de manera escalonada, iniciando después su adaptación y la posterior colonización de cada isla, y después, una vez aislados, lentamente evolucionaron empezando a formarse las distintas culturas insulares. Con posterioridad hubo otros contactos y arribadas puntuales que afectaron a una o varias islas, y no se descarta que eso sea la explicación de la radical diferencia cultural de Gran Canaria. Una de esas arribadas hubiese ocurrido entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., a consecuencia, tal vez, de deportaciones por parte de romanos o bereberes romanizados a Canarias de norteafricanos que se oponían a su expansión colonial, ya que fueron frecuentes los levantamientos imazighen entre los siglos I a.C. y III d.C., seguidos, a menudo por deportaciones masivas de las elites. Está demostrado el paso de embarcaciones romanas por el Archipiélago, aunque eso no significa que trajeran a los primeros seres humanos, sino en todo caso, a un contingente que se sumaría a los que ya estaban. Mucho después, en torno al siglo X d.C. un pequeño grupo de gente llegó, al menos, a La Palma. El resultado final del aislamiento fueron siete culturas distintas, pero que conservan ciertos rasgos comunes, más acentuados entre Lanzarote y Fuerteventura que entre otras. Un buen ejemplo son los grabados rupestres y la cerámica, que durante mucho tiempo se creyeron paradigma de la diversidad, pero hoy encontramos similitudes entre varias islas.       

Sociedad:

Excepto en Lanzarote y El Hierro, el territorio se dividía en diversas unidades políticas: En Gran Canaria y Fuerteventura, dos; en La Gomera, cuatro. Nueve en Tenerife y doce en La Palma.
Era una sociedad clasista dominada por una “nobleza” de índole hereditaria, que en Gran Canaria y Tenerife tenía dos distinciones: Achimencey y cichiciquitzo en Tenerife, castas que controlan el poder y eximidas de realizar trabajos, excepto los de la guerra y la administración, ya que era el resto de la población quien trabajaba para ellos.
El jefe, Guanarteme en Gran Canaria, Mencey en Tenerife, repartía cada año lotes de tierra entre la “nobleza”. La mayor parte de la población pertenecía al grupo dependiente: pastores, agricultores, artesanos, etc. Ocupando el nivel más bajo del escalafón se encontraban los que realizaban trabajos relacionados con la sangre. Existían mitos que convertían en divina la decisión de ocuparse de estos trabajos. Respecto a la apariencia externa, la posición venía dada por el tipo de corte del pelo y de la barba, por el tipo y color de los ropajes, etc.
La ganadería era uno de los pilares productivos, siendo las cabras y las ovejas parte esencial de la cabaña ganadera, seguidas en último término por los cerdos.
La agricultura desempeñaba un destacado papel, especialmente en Gran Canaria, y en La Palma en su período antiguo. La mayoría de las islas se dedicaba al cultivo de cereales, como el trigo y la cebada, de legumbres como habas, lentejas, arvejas y de frutales, como la higuera, principalmente.
Algunos poblados debieron especializarse en determinados cultivos y guardaban el excedente de producción en graneros colectivos fortificados que excavaban en la roca, ocultos a la vista. Las famosas pintaderas parece que pudieron servir como sellos identificativos personales, además de para la pintura corporal.
Otro tópico a desmentir es que los aborígenes vivían de espaldas al mar. Las fuentes de la conquista reflejan que eran excelentes nadadores, dato que viene reforzado por los estudios bioantropológicos de diversos cráneos que desvelan malformaciones en el oído interno, conocidas actualmente como oído de nadador y que están estrechamente relacionadas con la exposición del canal auditivo a las aguas frías, como las que circundan el Archipiélago.
Así mismo, señalar que el marisqueo fue un aporte alimenticio muy importante. También pescaban con anzuelos desde tierra, o cerrando con piedras las salidas de los charcos y caletones para que al bajar la marea quedaran los peces atrapados y así capturarlos con cestas o tras aturdirlos derramando leche de tabaiba o de cardón. En Gran Canaria pescaban con un sistema que aun hoy es utilizado en Mauritania: tras divisar los cardúmenes de sardinas u otros peces, se tiraban a la marea en masa, cada uno con una red de junco y un palo. Batiendo el agua con los palos, con el fin de empujar y rodear el cardumen, iban juntando sus tramos de red y tiraban de ella hacia la orilla. Debido a esto es que en esta isla la presencia de restos de sardinas encontrados junto a la Cueva Pintada es abrumadora (en torno a 70%) frente a otras especies que la siguen muy de lejos como viejas, sargos, morenas, galanas, brecas, cabrillas, caballas, pejeverdes… En el resto de las islas, donde prevalecía el uso de las otras dos técnicas de pesca, la vieja era el pescado más consumido con diferencia. 

 

Productos Manufacturados: 
La cerámica constituye un distintivo cultural de cada isla, a la vez que conserva señas de un pasado común. La de La Palma evolucionó con una laboriosidad superior al resto. La cerámica de La Gomera tiene ciertas semejanzas con la de Tenerife, además de sus propias peculiaridades, siendo frecuentes los cuencos bajos de bordes convergentes y labios engrosados. La de El Hierro no es de muy buena calidad, decorada a menudo con una o dos bandas horizontales junto al borde y posee ciertas similitudes con la de La Palma y Tenerife.
 Gánigo

Lo mismo sucede con algunas cerámicas de Lanzarote y Fuerteventura, en las que se detectan indicios de la evolución estilística desde modelos análogos a las de La Palma  y Tenerife hacia formas más elaboradas, aunque siempre manteniendo semejanzas en la decoración. La cerámica de Gran Canaria es radicalmente opuesta al resto, contando con muchas similitudes de las cerámicas pintadas de fondo plano de estilo magrebí. Presenta una calidad excelente sólo explicable mediante la existencia de verdaderos talleres especializados; ofrece gran variedad de formas, tamaños, tipos, usos específicos…Si en el resto sólo se alisa la superficie y y se realizan decoraciones plásticas, aquí se bruñe y se hace un uso masivo de la pintura. 

Al no existir metales en las islas, los antiguos pobladores se vieron forzados a fabricar sus utensilios en piedra, que trabajaban con gran destreza, en huesos de animales, etc. El trabajo de la madera estuvo también muy extendido, sobre todo la madera de pino y de sabina con las que fabricaban lanzas (banot, magado), añepas (estandartes), bastones, peines, puertas, recipientes varios, parihuelas funerarias (chajasco),  etc, etc… Las pieles animales, primorosamente curtidas, cortadas, cosidas y teñidas, eran empleadas para la confección de vestidos, bolsos, mantas, sudarios e innumerables enseres más… Otro tanto ocurrió con los tejidos de palma y junco, destinados a la fabricación de esteras, mamparas, cuerdas, bolsos, canastos y demás elementos de uso cotidianos.

 

 

 

Jueves , Abril 17, 2008

Silvo Gomero, ¿Un Origen Prehispánico?

Gomero silvandoLas Explicaciones antiguas del lenguaje silbado de los gomeros son francamente pintorescas. Así, autores como Viera y Clavijo o Abreu Galindo hacen referencia a aquella opinión vulgar que los hacía descendientes de unos delincuentes privados de la lengua, como castigo por sus delitos. Pero ambos autores coinciden en afirmar como tesis más probable el carácter africano de la lengua de los aborígenes canarios, pronunciada en el fondo de la garganta.

Naturalmente, las informaciones lingüísticas de los cronistas poco o nada nos pueden revelar, como sucede con aquellas observaciones de Viera acerca del habla de los gomeros, de los cuales comenta que apenas parece que usaban de la lengua para las precisas articulaciones.

Cabe pensar que los gomeros prehispanicos (y probablemente los habitantes de otras islas, como El Hierro) conservasen una modalidad silbada de su lengua nativa. El sistema silbado estaba capacitado para adaptarse perfectamente a una lengua distinta de la originaria, por lo que sin dificultad pasó a la de los conquistadores. Lo que no es demostrable aún es que las técnicas del silbo procedan del África próxima o no, ya que no parece verosímil que se formara en Canarias espontáneamente. Aun así, la hipótesis del origen norteafricano parece, a todas luces, la más probable, pero la probabilidad no significa certeza. Un viajero inglés llamado Samler Brown, afirmó haber oído un procedimiento similar de comunicación en una de las tribus del Atlas y no sería extraño que ahí esté la clave genética del lenguage silbado de los gomeros.

Miércoles , Abril 16, 2008

Los puros de La Palma

Puros de La PalmaUna de las artesanías que perviven en Canarias y es buscada y valorada por su calidad y prestigio de años atrás, es el puro de La Palma que, con técnicas y ritos cubanos, sigue elaborándose artesanalmente en los numerosos chinchales (tabaquerías) existentes en aquella isla, en los que el trabajo de producción propia da ese toque único buscado por los buenos fumadores en cada puro de rama de Breña y Caldera al que se pide queme parejo de ceniza blanca y produzca un olor característico que comunique sin proponérselo su calidad.